Fotografía: Fernanda Lattuada
Guadalajara, Jalisco.

A 30 años de haberse registrado una de las mayores tragedias en Guadalajara: las explosiones del 22 de abril, los sobrevivientes y lesionados recuerdan esa mañana sombría de Pascua, pero sobre todo exhiben las negligencias de los gobiernos estatales a lo largo de este tiempo, que les dificultan el acceso a los apoyos y la falta de justicia para sus deudos.

Al día de hoy, consideran que están frente a la “peor y más insensible” administración estatal.

David Méndez tenía 32 años aquel día que él nombra como “el día que despertó a su nueva vida y condición”.

“Yo no tengo testimonio de imágenes de horror, sino en mi persona en cómo yo me sentía en los diagnósticos que me daban, que decían que ya no iba a caminar por el tipo de lesión; empecé a recibir apoyo psicológico, tenía 32 años, cambió mi vida, desperté a una nueva vida con discapacidad en mi cuerpo, pero ya totalmente sin control”.

Con el tiempo, David logró dejar la silla de ruedas y poco a poco recuperar la movilidad para, entonces, dedicarse a ser promotor de personas con discapacidad a nivel estatal y nacional; sin embargo, reconoce que ha sido un camino difícil de recuperación y exigencia de justicia.

“Este año la meta fue de salir de ser invisibles. Somos listas, somos tinta en un papel y así nos tratan. Todo lo que pedimos y gestionamos se niega porque nada más ven números, no ven personas, y por eso en esta ocasión en el Congreso yo propuse que se hicieran visibles los invisibles”.

David reconoce que lamentablemente no se ha avanzado en el tema de la justicia, pues a pesar de que han pasado diferentes gobiernos, ninguno ha solicitado que sea aclarada la tragedia y que haya justicia.

“En que tenemos derecho a saber la verdad, pero no nos ven así, nos ven como que estamos pidiendo dinero y lo que queremos es que se diga la verdad, que se asuma la verdad que fue Pemex en su responsabilidad de manejo de hidrocarburos lo que causó la explosión, y que en esa verdad encontremos la paz que necesitamos y que se nos quite este lugar que tenemos de seguir siendo víctimas, que no se nos eternice en ello, que se diga: ‘esta fue la situación, el Gobierno actuó de tal forma”.

David no sólo perdió la salud, sino muchos aspectos importantes de su vida. Sin embargo, reconoce que la esperanza no la ha perdido porque aún lucha por dejar asentado un precedente para cualquier otra situación similar y que no se repitan estos hechos. Además, espera que la justicia llegue por medio de reformas a la Constitución para crear la Comisión de la Verdad, a pesar de que denuncia que ha encontrado rechazo y discriminación dentro del Congreso.

Hoy, a David le apasiona la fotografía, hacer artesanías, carpintería y leer poesía.

“Trato de vivir y de participar no en una figura derrotada, sino de cara a la vida, sentir el viento, ver las aves, las hojas, disfrutar la naturaleza que me rodea… y volví a recuperar un poco la fe en el ser humano, porque ya la había perdido”.

María Fernanda Lattuada Serment

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