Fotografía: Elizabeth Ortiz.
Guadalajara, Jalisco.

Si vas a algunas colonias de Tlaquepaque notarás que hay portones o canceles colocados por los vecinos para proteger la entrada. Es una forma de controlar el acceso para evitar la inseguridad.

A veces ya no es suficiente colocar lonas de alertas vecinales para inhibir los robos en las viviendas.

Aunque el Ayuntamiento no tiene facultades para autorizarlo, sabe que de alguna forma hay que proteger a los habitantes, entonces mediante una dictaminación de Seguridad Pública y otras dependencias, además de la consulta con los vecinos, da una especie de “tolerancia”, explicó a Canal 44 el Síndico Municipal, José Luis Salazar.

“Nosotros no damos autorizaciones, nosotros hacemos bajo circunstancias muy especiales, toleramos que exista un control de ingreso y egreso, nosotros no podemos dar autorizaciones para que pongan esos controles, nosotros damos o permitimos, de alguna manera toleramos esa situación, entonces físicamente nosotros no tenemos un documento que avale que existen estos convenios de tolerancia, nosotros lo que hacemos es dictaminamos y en determinado momento, nos ponemos de acuerdo con los vecinos para que hagan ese control de ingreso y egreso”.

Sin embargo, el 24 de febrero fueron clausurados 12 portones en Villa Fontana. Es una colonia que tiene 4 mil 747 casas, de acuerdo con información del Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG).

El motivo ni siquiera se debe a una queja contra esos portones.

Todo comenzó cuando la anterior mesa directiva solicitó una tolerancia para poner una caseta y plumas en la entrada de Villa Fontana porque había gente que entraba a robar o asaltar. Para controlar el ingreso fueron colocadas unas plumas, luego, la presidencia de colonos pidió una cooperación.

Esta colonia tiene una población total de 13 mil 144 habitantes.

Un grupo de 75 vecinos fue hasta la Comisión Estatal de Derechos Humanos, su queja derivó en una recomendación 152 el año pasado debido a las plumas, pero resultó que el Ayuntamiento de Tlaquepaque también tenía que revisar si había otros obstáculos a las vialidades, por lo cual, fueron clausurados los portones, informó el síndico.

“Yo giré los oficios respectivos a nuestra dirección de inspección de obra pública para que se avocara al cumplimiento de esa recomendación, que es la octava, por ese motivo se ingresó, se levantaron actas de infracción y se pusieron las clausuras, pero en estos días he estado recibiendo algunos vecinos y vecinas de ahí del fraccionamiento y en particular a la presidenta de colonos y quedamos en que era una recomendación, en la Comisión Estatal de Derechos Humanos y quedamos en que valía la pena platicar con el visitador adjunto”.

Ahora los vecinos, la Comisión Estatal de Derechos Humanos y el Ayuntamiento están tratando de resolver el caso, sin que implique quitar las protecciones de los colonos. En una reunión llegaron a tres acuerdos.

“Que tengamos una mesa de trabajo con los quejosos y la mesa directiva para dialogar sobre este punto. Dos, que previo a esa mesa de trabajo tengamos un diagnóstico, ya giré instrucciones a participación ciudadana para que nos haga una encuesta de qué porcentaje de personas quieren tener todavía las rejas ahí y qué porcentaje no y el tercer punto, que es el más importante, verificar dentro de nuestra propia normativa municipal ver la posibilidad de que en determinado momento si se decide que se queden las rejas ahí tengamos la suficiente argumentación para que sea de esa forma”.

Por lo pronto, quedó suspendido el procedimiento, es decir que no habrá demolición o retiro de rejas hasta que se pueda tomar una determinación con base en el diagnóstico, la revisión jurídica y las mesas de trabajo.

Elizabeth Ortiz

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