Imagen: Cortesía
Guadalajara, Jalisco.

Aunque la retinitis pigmentaria no es de las más comunes, sí produce ceguera irreversible, y la incidencia es de una persona afectada por cada 100 mil. Se estima que en México existe 10% de la población viviendo con esta patología, señala la oftalmóloga adscrita del Hospital Civil de Guadalajara, Diana Arévalo Simental:

“Es una enfermedad genética, es hereditaria. Generalmente, los síntomas los empiezas a notar en la adolescencia, en pacientes que ya traen la enfermedad por una mutación genética y los síntomas comienzan a notarse, por así decirlo, pérdida de la visión nocturna, disminución en la visión, a veces cambios en la percepción de los colores, generalmente esos síntomas se presentan en la adolescencia”.

Otro síntoma muy característico de estos pacientes es la pérdida de la visión periférica; es decir, su ojo no es capaz de ver a los lados y sólo observa de frente.

La especialista invita a la población a acudir al oftalmólogo, ya que a pesar de no haber en la actualidad un tratamiento específico, sí se pueden ofrecer alternativas para evitar llegar a la ceguera:

“Normalmente, en esta enfermedad no hay un tratamiento como tal, pero en algunos ensayos clínicos se ha visto que el uso de vitamina A, en ciertas dosis, ayuda a disminuir la progresión de la enfermedad. Pero también se ha visto que, cuando hay vitaminosis o un exceso de vitamina A, puede haber un daño en otros órganos del cuerpo. Por lo tanto, es muy importante hacer el diagnóstico y ver si al paciente le va a beneficiar el uso de ciertas cantidades de vitamina A, porque generalmente son cantidades elevadas”.

Reconoce que en la actualidad existen algunos tratamientos en Estados Unidos con medicina génica recién autorizado por la FDA (la autoridad sanitaria de ese país), que es específica para un tipo de gen que causa esta enfermedad.

Rocío López Fonseca

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