Fotografía: Fernanda Lattuada
Guadalajara, Jalisco.

En México cada día 17 niñas de entre 10 y 14 años de edad se convierten en madres de acuerdo con la Secretaria de Igualdad Sustantiva de Jalisco, Paola Lazo Corvera. De estos nacimientos, Jalisco ocupa el quinto lugar con mayor embarazo infantil.

“Entre los países que integran la OCDE Mexico presenta 64 casos de embarazo adolescente por cada mil adolescentes. Lo cual nos posiciona como el primer lugar del índice de embarazos adolescentes. Según el INEGI 1 de cada 5 nacimientos en México son de mujeres menores de 19 años”, detalló.

Durante el foro “Maternidad Segura y Responsable” dentro del Congreso del Estado explicaron la relación que hay entre los embarazos adolescentes no deseados, la violencia sexual y la mortalidad materna.

“Los municipios donde hay una mayor proporción de mortalidad materna, también se presenta un alto porcentaje de embarazos adolescentes, embarazos no planeados, violencia sexual y una alta necesidad insatisfecha en anticoncepción”, agregó Paola Lazo Corvera.

En los últimos 10 años, en Jalisco las muertes maternas siguen incrementando. Del 2011 al 2020, fallecieron 496 mujeres durante el embarazo o el parto, de las cuales 55 eran adolescentes menores de 19 años, de acuerdo Sofía Reynoso Delgado, integrante del Comité Promotor de una Maternidad Segura.

Entre las principales causas de muerte materna la académica destacó la hemorragia obstétrica, enfermedad hipertensión del embarazo y aborto, y recordó las mujeres que interrumpen su embarazo se ven orilladas a hacerlo por condiciones particulares.

“No pensar que la palabra aborto quiere decir aquella mujer que se quiere deshacer de su producto […] Créanme y con la experiencia de estos años y de estas mujeres con las que he trabajado, sí quiero poner aquí en este foro esta realidad: las mujeres que abortan no son mujeres que quieran abortar, son mujeres que su circunstancia económica, social y personal no les permite continuar con un embarazo”, enfatizó Sofía Reynoso.

Aseguraron que para atender esta problemática no sólo habrá que garantizar la seguridad materna sino la educación integral de la sexualidad, la educación no sexista y el acceso equitativo a métodos anticonceptivos.

María Fernanda Lattuada Serment

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