Fotografía: Cortesía
Guadalajara, Jalisco.

Los pacientes con afectación pulmonar a causa de COVID-19 recibieron un tratamiento que se conoce como “posición prono”, que consistió en colocarlos boca abajo, lo cual fue una gran herramienta en el manejo para evitar la intubación.

Incluso, se llegó a hablar del abordaje de los pacientes cuando estaban despiertos, en aislamiento en casa, colocarlos de esa forma el mayor tiempo posible… pero la consecuencia es que esto podría generar úlceras.

El Coordinador de la Clínica de Rehabilitación Intrahospitalaria del Hospital Civil, Fray Antonio Alcalde, Emmanuel Mercado, explicó que la indicación es mover al paciente al menos cada dos horas, pero en la posición prono tendría que permanecer más

“Y a los pacientes, para mejorar la condición pulmonar, se sugería la colocación, así se llama: ‘posición prono’, o sea: boca abajo, y una de las consecuencias que puede tener este paciente en prono precisamente son las úlceras por presión. Una úlcera por presión es aquella laceración o aquella que va a afectar la piel, prácticamente por múltiples condiciones, desde un paciente que tiene una humedad por permanecer bastante tiempo sobre de ella, hablamos de más de dos horas”.

Los pacientes con este tratamiento pudieron haber desarrollado úlceras en rodillas, tobillos y hasta el pecho. Existen distintos grados: del 1 al 4, el cuatro es el más severo, cuando el especialista tiene que limpiar bien ya en quirófano. Ya cuando está la cicatrización hay que cuidar el proceso porque podría convertirse en una “adherencia”.

“Y si yo, por ejemplo, tengo esa úlcera en mi rodilla, pues esa cicatriz se va a adherir, va a hacer una retracción y me va a limitar el movimiento que me puede condicionar dolor. Entonces, algo tan sencillo como hacer el manejo de mi cicatriz, eso me va a favorecer a que esa cicatriz no se adhiera y me permita mayor movilidad”.

Ahora el desafío para su especialidad médica es tratar el covid largo. El síntoma que más refieren los pacientes es la fatiga y falta de aire, por eso hay que enseñarles a respirar y a subir escaleras. Hay quienes ahora no aguantan la jornada laboral de 8 horas, porque cuando llevan seis ya están cansados.

Elizabeth Ortiz

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