Foto: Rocío L.
Guadalajara, Jalisco.

Desde hace 38 años, Don Emilio Zepeta Martínez trabaja en el Panteón de Mezquitán de sepulturero, dice que le gusta mucho ese trabajo y tiene muchas historias que contar, asegura que cuando cumplió los 30 años de servicio ya se podía jubilar, pero que no lo hace porque se siente fuerte y le gusta su trabajo:

“Mi trabajo es sepultar, escarbar, cuando la gente viene a sepultar un cuerpo como aquí, que no hay nada escarbamos, en esas que están construidas, pues se destapan, se baja y se ponen cinco lozas, pero cuando la gente compra como aquí, tenemos que escarbar para sepultar un metro o dos metros según lo que la gente nos diga”.

A Don Emilio no lo asustan los muertos, sino los vivos, y aunque nunca ha visto nada paranormal, dice que tiene compañeros que si han visto espíritus:

“A mí mucha gente me pregunta, oiga, hay que tenerle miedo a los muertitos, yo les digo, no, hay que tenerle miedo a los vivos, porque antes se metían de la calle mariguanos a quitarle la bolsa a la gente que iba aquí al panteón, nos tocó ver, mucha gente siempre pregunta eso que si les tenemos miedo a los difuntos, no, los difuntos ya están descansando en paz y hay que tenerle más miedo a un vivo como le digo”.

Aun así, Don Emilio nos cuenta:

“Hemos llegado aquí temprano porque a veces llegamos temprano seis de la mañana cuando tenemos trabajo y tenemos una bodega de aquel lado y si se oye que se han caído carretillas, pero feo así vamos despacito otro compañero y yo prendemos la luz y todo acomodado, como le digo, es lógico, esto es un panteón”.

Hay otros compañeros que dicen que sí ven a una niña saliendo de una tumba, pero esa es una historia para otro horario.

Rocío López Fonseca

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