Fotografía: Twitter "@AlfaguaraMex".
Guadalajara, Jalisco.

“Tongolele no sabe bailar” es una novela basada en hechos reales, aunque no es una novela política, aclara el autor, el escritor nicaragüense, Sergio Ramírez, quien presentó su obra en la Feria Internacional del Libro (FIL), en un diálogo con el periodista Sergio Sarmiento.

La novela le costó estar exiliado en Costa Rica, ya que desde septiembre la Fiscalía de su país giró una orden de detención en su contra por “conspirar” e “incitar al odio”.

Sergio Sarmiento abrió el diálogo preguntándole a Sergio Ramírez si se arrepentía de haber escrito la novela que está prohibida en su patria y que aun así se lee.

“Yo creo que la literatura no está llena de arrepentimientos, sino de osadías. Cuando uno escribe un libro, si comienza a escribirlo con arrepentimiento, comienza a autocensurarse o con temor. No es la primera vez que me pasa con un libro. Cuando yo escribí Castigo Divino, que es una novela sobre un envenenador en serie que se desarrolla en la ciudad de León, una ciudad muy provinciana y muy cerrada, mucha gente se ofendió”, respondió.

La novela de Sergio Ramírez alude a “Tongolele”, apodo de un policía jefe de los servicios secretos del gobierno del dictador Daniel Ortega, que protagoniza la represión a las revueltas populares ocurridas en diversas ciudades de Nicaragua en 2018.

Por ello, lo escrito por el ganador del Premio Cervantes 2017 es ficción, pero basada en hechos reales.

“La novela está construida sobre esas bases reales y yo mientras avanzaba escribiéndola sabía lo que estaba haciendo, pero quizás yo he encontrado en estos casos un procedimiento y es decir ‘bueno, seguí adelante que esta novela nunca nadie la va a leer, porque no se va a publicar’. Entonces, es una manera de llegar al final, sin consecuencias y asumir esas consecuencias. Yo creo que cuando uno se somete a la autocensura y comienza a podar un libro de lo que pueda ofender o pueda traer riesgos, entonces es mejor buscar otro oficio”, expresó.

Ramírez reconoció que hoy para Nicaragua no son tiempos de esperanza y por lo tanto seguirá exiliado en Costa Rica.

Ignacio Pérez Vega

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