animales silvestres Tlajomulco
Fotografía: Gobierno de Tlajomulco
Guadalajara, Jalisco.

Tlajomulco de Zúñiga a pesar de tener una riqueza histórica en arqueología se vuelve invisible para quienes viven en el municipio, y por sus localidades antiguas como Cajititlán, Tlajomulco San Sebastián y Cuexcomatitlán.

En el lugar hay 19 sitios arqueológicos que se encuentran distribuidos en zonas como San Agustín, La Primavera, la ribera de la Laguna de Cajititlán, entre otras, informó el investigador arqueólogo y docente del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, Érick González Rizo

El arqueólogo compartió la documentación de dichos espacios en el más reciente número de la revista Historia y conservación del patrimonio edificado.

Se trata de una descripción de sitios que registró el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El investigador emprendió el Proyecto Arqueológico Acaxititlán, cuenta con la aprobación del Consejo de Arquitectura del INAH para lograr su reconocimiento oficial, a la par de rescatarlos para su conservación.

Por medio de este proyecto, el arqueólogo y su equipo, con apoyo de estudiantes de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), han identificado sitios en la ribera norte de la Laguna de Cajititlán, como el de Tecpán, La Coronilla y El Mirador, en la zona de Cajititlán.

En el trabajo se incluyen ocho sitios identificados por el INAH, tras las obras de salvamento previo a la construcción del macrolibramiento, ubicados en la Sierra de Madroño y el sur de la Laguna de Cajititlán: Mezcalera, Tacomula, Cerro Viejo, Los Coyotes, Las Jícamas, El Ventarrón y Las Torres.

Dichos vestigios son de la cultura de los cocas, que abarcaba Tlajomulco, la Ribera de Chapala hasta Ocotlán y Cocula, que datan de entre el 400 y 900 después de Cristo (dC), y otros incluso aún existían a la llegada de los españoles en 1520.

A espaldas del cementerio de Cajititlán de los Reyes se encuentra el Tecpán o Tecpancalli, una estructura conocida como Patio hundido; el petrograbado en San Agustín, una piedra, de casi tres toneladas.

Otro sitio es La Loma, ubicado en el Fraccionamiento El Cortijo, en San Agustín. Se trata de un montículo que conserva un basamento piramidal similar al de El Ixtépete. Su estado de conservación es lamentable, pues una parte fue rebanada para la construcción de la zona habitacional.

En gran medida, el desamparo de las zonas se debe a la falta de reconocimiento oficial por parte del gobierno, que ni siquiera las contempla como Polígonos de Protección del Patrimonio Histórico en los planes de desarrollo urbano.

González Rizo indicó que a la par del trabajo de la identificación y rescate, trabajan con instancias municipales y el INAH para generar precedentes científicos y así lograr que se obtengan distinciones para su protección.

En la más reciente actualización del Plan de Ordenamiento Ecológico Local (POEL), de noviembre de 2020, se menciona ocho sitios arqueológicos como parte del patrimonio cultural de Tlajomulco: Las Jícamas, La Iglesita, El Ventarrón, El Tecolote, Cerro Viejo, La Mezcalera, Tacomula y el Rancho San Francisco.

Pero, falta otros sitios, como la Rosetta o el Tecpán, este último redescubierto recientemente; con el Proyecto Arqueológico Acaxititlán se espera que se logre su reconocimiento.

Isaura López Villalobos