Fotografía: Ignacio Pérez Vega
Guadalajara, Jalisco.

En los nueve municipios que conforman el Área Metropolitana de Guadalajara viven más de 200 mil indígenas que han migrado de sus comunidades desde diversos estados a esta ciudad. De ese total, casi 30 mil hablan su lengua materna, entre ellas purépecha, mixteco o wixárika, según el Censo de Población 2020 realizado por el INEGI.

En ese contexto, este domingo 21 de febrero se realizó el conversatorio virtual por el Día Internacional de la Lengua Materna, convocado por la Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas (UACI), en el que hablantes de diversas lenguas, expresaron sus experiencias, muchas de ellas de exclusión y de rechazo, cuando hablan su idioma nativo.

Ana Line Martínez Sixto es maestra en Lingüística Aplicada y es investigadora del Departamento de Estudios en Lenguas Indígenas de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Ella es hablante de la lengua tlapaneca, en Guerrero y relató cómo sus paisanos que viven aquí, dejan a un lado su idioma materno.

“También quiero ser voz de mi comunidad. He visto en mis paisanos que han hecho a un lado, o han hecho un buen paréntesis de dejar la lengua (materna), porque tienen que hablar la lengua a dónde van a trabajar, porque salen por el tema de la economía otros para estudiar, que fue mi caso. Por ejemplo, yo tengo paisanas en Nueva York que hablan en inglés y tlapaneco, pero los que están aquí en Guadalajara hablan más el español que el tlapaneco”, expresó.

El problema crece porque los que sí hablan el tlapaneco no quieren que sus hijos lo hablen aquí en Guadalajara, dijo la académica nativa de Tlacopa, Guerrero.

“Con sus hijos también repiten el patrón. No quieren que sus hijos sigan hablando el tlapaneco y prefieren que hablen castellano. ¿Por qué?, porque hay muchos patrones que no les gusta que hables la lengua materna. Eso merma en sus emociones. ¿Avanzo o no avanzo?, ¿qué pasa aquí?, ¿por qué me dicen que no hable en mi lengua si es con la que nací?”, se preguntan.

Por ello, hizo un llamado a los tapatíos para que conozcan y respeten a quienes hablen en su lengua materna y que no los discriminen por ello.

A su vez, Estela Mayo, hablante de la lengua chol de Chiapas, relató que ella llegó a Guadalajara a la edad de 18 años para estudiar la licenciatura de Estudios Políticos y de Gobierno en la UdeG y se encontró con una barrera de rechazo a su origen étnico.

“Creo que hay una gran violencia que se ejerce hacia nosotras, hacia nosotros, al llegar a este espacio. La ciudad se crea o está diseñada para ciertas personas y en esas ciertas personas, pues no caben los pueblos indígenas, no caben los integrantes de pueblos indígenas, por esta diferencia que a veces nos reconocen o nos desvían de alguna forma, ya sea por nuestra lengua, por nuestra vestimenta, por nuestros rasgos físicos”, lamentó.

Estela Mayo consideró importante reflexionar sobre la importancia de difundir las lenguas maternas en Guadalajara, ya que aquí hay migrantes indígenas que hablan alrededor de 50 lenguas.

El colectivo Jóvenes Indígenas Urbanos (JIU), al que pertenece Estela Mayo elaboró un video para crear conciencia sobre la riqueza cultural que significa que aquí se hablen más de 50 lenguas nativas además del español.

Ignacio Pérez Vega

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