Inicio de Michael Schumacher en F1
Fotografía: DPA
Spa-Francorchamps, Bélgica.

Tal vez se piense que el piloto alemán Michael Schumacher ganó su primera carrera en la Fórmula 1 de inmediato, pero la realidad resultó ser diferente.

El 25 de agosto de 1991 comenzó una carrera muy especial en Spa-Francorchamps para Schumacher. Todo comenzó en un austero hospedaje con dos angostas camas individuales en el interior de la provincia belga.

El entonces joven piloto y luego campeón mundial récord y héroe de toda una generación pasó cuatro noches en el albergue juvenil Francopole antes de correr su primer Gran Premio.

La carrera terminó después de solo 500 metros, pero fue sin embargo el inicio memorable de una trayectoria única.

Y esta comenzó en realidad con una mentira piadosa. El manager de Schumacher, Willi Weber, le dijo al jefe de escudería Eddie Jordan que el entonces joven piloto de 22 años conocía muy bien el legendario circuito de la región belga de Ardenas.

Pero eso no era cierto en absoluto. “Por eso cogí una bicicleta para dar unas vueltas allí y enseguida me di cuenta de lo fantástica que es la pista“, reveló Schumacher más tarde.

Solo con este truco y mucha persuasión por parte de Weber, que compartió la lúgubre habitación número cuatro del albergue con su protegido tras problemas con una reserva de hotel, el alemán consiguió el volante de Bertrand Gachot.

“Schumacher, ¿quién?”, se dice que preguntó el carismático Jordan cuando Weber sugirió al alemán como sustituto. Pero Schumacher logró convencer con su incomparable estilo de conducción durante un test en Silverstone y se le permitió ponerse al volante del Jordan 191 en Spa.

“Tuve mi oportunidad y la aproveché”, dijo Schumacher. “Soñaba con la Fórmula 1, pero nunca imaginé que fuera a funcionar de verdad”.

El piloto alemán tuvo una actuación sensacional en la clasificación, en la que se quedó con el séptimo lugar. Y se llegó a especular con que habría ganado su primera carrera si un embrague dañado no le hubiera frenado en el primer kilómetro.

Así fue que consiguió su primera victoria apenas un año después. Naturalmente, en Spa, el circuito en el que demostró su capacidad como ningún otro.

“Michael fue la persona más impresionante que jamás haya debutado en uno de mis autos. Él generaba la duda de si funcionaba mal el cronómetro o aquel joven era demasiado bueno”, declaró Jordan años después.

Schumacher corrió solo una carrera con él y luego se pasó a Benetton. Su hermano Ralf completó más tarde 33 Grand Prix para la escudería del deslumbrante irlandés.

“Siempre voy a recordar aquel coche, seguro”, dijo una vez Michael Schumacher sobre el auto de su debut. El vehículo estuvo a la venta en el concesionario británico Speedmaster, por 1,45 millones de euros (1,70 millones de dólares), y comparado con los coches de Fórmula 1 actuales, parecía más bien una coche de carreras hecho por aficionados.

Su hijo Mick condujo ese auto recientemente en Silverstone y publicó orgulloso una foto en la red social Instagram. El joven de 22 años correrá el domingo por primera vez en Spa-Francorchamps al volante de su Haas, pero su padre no podrá estar en el circuito para acompañarlo.

Michael Schumacher sufrió en 2013 un accidente mientras esquiaba que le produjo un grave traumatismo craneoencefálico, del que aún está en recuperación.