Fotografía: Iván de León
Guadalajara, Jalisco.

Estas cascadas, que en su caudal llevan agua del Lago de Chapala, también llevaban vida. Así las recuerda Lucía Gutiérrez cuando paseaba en ellas cuando era pequeña, y el río, afirma, les daba de comer.

“El progreso es sinónimo de la contaminación del Río Santiago”.

Así lo asocian algunos de los habitantes de El Salto y de Juanacatlán, ya que con la llegada de grandes industrias hace tres décadas a esta zona le cambiaron la vida a todos los que por aquí viven.

Según recuerda Luciano, oriundo de Juanacatlán, no era necesario ir a ningún otro lado a pasarla bien, pues ahí tenían todo.

Arsénico, plomo, zinc, cadmio, cromo, mercurio, manganeso, níquel, aluminio y hasta plaguicidas son algunos de los metales pesados que se han encontrado en diversos estudios realizados en las aguas de este río.

La salud tampoco es la misma.

Según datos del IMSS, 71 mil personas no cuentan con este servicio, por lo que el deterioro en la calidad de vida de los habitantes es notorio.

Fotografía: Iván de León
Iván De León Meléndrez

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