moneros y caricaturistas
Imagen: Transmisión FIL
Guadalajara, Jalisco.

Mientras que algunos moneros, dibujantes y caricaturistas han encontrado la inspiración en el confinamiento, algunos otros como Cucamonga, entraron en un hueco creativo del que apenas van saliendo.

Hace unos años, los principales críticos del humor y el trabajo de los moneros eran los gobiernos y figuras de poder, en la actualidad, cualquier persona con una cuenta en redes sociales se convierte en un férreo crítico, que, aunque puede traducirse como una mayor apertura y democratización de los contenidos, para otros es preocupante la censura.

“A mí me preocupa ver cómo se lincha en las redes a personas que deciden hacer humor, que en vez de ubicarse a donde deben estar las cosas, con los gobernantes, los burócratas, se van hacia los creadores y a mi como libertario me da mucho mucho miedo lo que está pasando, me da más miedo más bien ver cómo el sensor ya está adentro. Hemos estado peleando con mi sensor para hacer chistes y decir cosas”, indicó Cucamonga.

Las redes sociales han ayudado a la difusión masiva del trabajo de los dibujantes, pero también se han convertido en espacios hostiles no sólo para los creativos, sino para todos aquellos que se salen de los gustos y preferencias del usuario. Por lo que la viralización de estos contenidos puede resultar también contraproducente para sus creadores. Habla Darío Castillejos.

“Y ahora esos que casi no cuestionaban, que no hablaban, hoy son críticos severos, hoy alzan la voz, hoy gritan, hoy insultan, hoy ofenden, por qué, porque la pantalla despierta esos sentidos más primitivos que el hombre tiene ahí guardados, y luego se envalentona la gente. A mí me sorprende mucho cómo insultan con una facilidad de veras increíble, cómo denigran, cómo denostan”.

Alicia Preza