Fotografía: CUVALLES
Guadalajara, Jalisco.

La Universidad de Guadalajara (UdeG) retomó la entrega de la Presea al Servicio Social Irene Robledo García “Por una humanidad más humana”, luego de ser suspendida desde 2020 por la pandemia de COVID-19. En esta ocasión, a diferencia de las ediciones pasadas de entrega de galardones, se abrió una categoría especial sumada a las cinco habituales que conforman el certamen celebrado desde 2006.

fue dedicada al reconocimiento a los más de cinco mil brigadistas, voluntarios, médicos, laboratoristas, investigadores, enfermeras y personal de aseo.

Así como a los que ayudaron las pruebas de detección, la atención de los enfermos y el cuidado de aquellos contagiados que utilizaron el Centro de Aislamiento Voluntario que habilitó la casa de estudios en su Hotel Villa Primavera.

“Cinco mil 180 voluntarios que se registraron desde la primer convocatoria para registrarse en la plataforma de la Secretaría de Educación Pública Federal y que después fueron convocados para asolearse, pero sobre todo para poner en riesgo su salud a media pandemia y salir muchos de ustedes de su casa y romper el aislamiento que a muchos les daba seguridad, y ustedes no dudaron ni un segundo en romperlo arriesgando su salud y la de sus familias para poder hacer ese servicio social, ese trabajo social que es lo que hoy se reconoce”.

A la ceremonia asistieron los rectores de los diferentes Centros Universitarios, los miembros de la Sala de Situación que coordinaron las estrategias estatales contra la pandemia y el director del Sistema de Educación Media Superior (SEMS), quienes al finalizar las entregas de preseas entregaron de manera simultánea sus medallas al Rector General, Ricardo Villanueva Lomelí, en un acto de reconocimiento a su liderazgo que hizo que la Universidad de Guadalajara se destacará en el manejo de la emergencia sanitaria.

Además, la escritora Carmen Villoro leyó un emotivo poema de agradecimiento a todos los reconocidos, un poema que, según adelantó Villanueva Lomelí, será incluido en un libro que editarán en el corto plazo, donde se hará un recuento y análisis minucioso de todas las tareas que desplegó la casa de estudios durante la pandemia.

“Yo creo que el sueño de cualquier rector es vivir una universidad más humana y gracias a cada uno de ustedes, a los 949 voluntarios que participaron en los Centros de Detección y a los más de cinco mil 200 que participaron en los centros de vacunación, debo decirles que me hicieron sentir que dirijo la universidad más humana de México”.

 

Celia Niño

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