Recreación informática del Centro de Artes Culturales de Zhuhai. Foto de MAD Architects.
Zhuhai, China.

Un estudio internacional de arquitectura se ha inspirado en ese concepto para transformar y modernizar una antigua aldea china cargada de historia y situada en un delta fluvial, dando paso a un nuevo centro cultural y artístico, denominando a su propuesta de diseño ‘A village under the Dome’ (Un pueblo bajo la cúpula).

El estudio de arquitectura MAD Architects, dirigido por Ma Yansong, ha apostado por un innovador enfoque de renovación urbana para diseñar el nuevo Centro de Artes Culturales de Zhuhai, localizado en el emplazamiento del poblado Yinkeng, una aldea centenaria formada naturalmente por el mar y situada en el delta del Río de las Perlas, en China.

Durante sus investigaciones los expertos de MAD descubrieron rastros de la historia en las ruinas del antiguo poblado.
En las estrechas callejuelas encontraron placas en las puertas de las viviendas que datan del pasado siglo XX, singulares y antiguas plantas delante de las casas y un árbol baniano con más de 500 años de historia situado en el límite del pueblo, bajo el cual se veneraba al denominado ‘Dios de la Tierra’.

PROTEGER EL PASADO, MIRANDO AL FUTURO.

En lugar de aceptar la demolición completa de Yinkeng y la consecuente pérdida de su acervo histórico y urbano, el diseño de MAD adoptó un enfoque de conservación y renovación que transforma el papel y la función del emplazamiento original, y respeta la historia del pueblo y las aspiraciones emocionales de las personas que allí vivieron.

“En lugar de alardear de la potencia del nuevo desarrollo económico urbano, este esquema busca reflejar los sentimientos cívicos y humanistas que se han desarrollado de forma natural a lo largo del tiempo, dando como resultado, un centro cívico verdaderamente orientado al ser humano”, según Ma Yansong.

ALDEA CENTENARIA BAJO DOMO FUTURISTA.

La planificación y el diseño de este emplazamiento público de 296.200 metros cuadrados (m2) y 179.030 m2 de superficie construida, son una combinación de lo antiguo y lo nuevo, con la plaza original de la aldea, su espacio verde, estanque y el icónico árbol baniano antiguo, todo ello conservado, según MAD.

“Aunque la cúpula está arraigada al suelo, la membrana permanece abierta hacia la base, lo que permite que entren personas desde todas las direcciones, y su techo está dotado de un elemento de apertura para darle mayor flexibilidad a la estructura”, explican sus diseñadores.

Destacan también que la cúpula está compuesta “por un material de membrana translúcida, que parece casi una capa de niebla que flota sobre el pueblo, mezclándose con el cielo”.

El proyecto tiene en cuenta el clima y el entorno ecológico locales, y sigue el principio de “generar recursos reduciendo gastos”, utilizando mayoritariamente energía renovable.
“Nuestra propuesta se sustenta en la visión de que la arquitectura es una continuación de la cultura y la civilización y debe transmitir valores con sentimientos humanos y respeto por la historia”, según MAD, que advierte que las demoliciones y construcciones masivas “pueden borrar las huellas históricas, sustituyéndolas por vastas plazas y edificios sin raíces ni alma”.

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