Fotografía: Ignacio Pérez Vega
Guadalajara, Jalisco. 

Para 2021, el Gobierno federal asignó 300 millones de pesos para el proyecto de la presa El Zapotillo que busca llevar agua a la ciudad de León, obra que está detenida desde el año 2014 por diversos juicios de amparo. Por ello, el Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo, por medio de su vocero Gabriel Espinoza Íñiguez, considera que se trata de dinero que será dilapidado en una obra sin futuro.

En un recorrido realizado por Acasico, Temacapulín y Palmarejo, los tres poblados de los municipios de Cañadas de Obregón y Mexticacán que pretenden ser inundados bajo las aguas de la presa El Zapotillo, los habitantes señalan que tras más de 15 años de lucha, están dispuestos a resistir, con tal de que un día el proyecto que impulsó el ex presidente Vicente Fox quede enterrado en forma definitiva.

El vocero de los pobladores, Gabriel Espinoza, dijo que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) debe explicar en que se utilizarán los 300 millones de pesos “etiquetados” para El Zapotillo

“Es la misma pregunta que nosotros tenemos para la Conagua, para el Gobierno federal y para los diputados federales y senadores que son los que han aprobado el presupuesto 2021. Yo me pregunto ¿Qué se podría hacer con 300 millones para temas de agua en el Área Metropolitana de Guadalajara y no estarle echando dinero a una obra corrupta como la presa El Zapotillo?”, se preguntó el representante comunitario.

Gabriel Espinosa, quien es sacerdote católico con dispensa para no ejercer el ministerio por autorización del Vaticano, dijo que presas como El Zapatillo no tienen razón de ser en el mundo actual. Por eso, la insistencia en que la obra se cancele en forma definitiva por el Gobierno federal.

“Como dijo el exsecretario de Medio Ambiente, Víctor Toledo, cuando vino a Temaca el 30 de julio de 2019, son mastodontes, son ya obras hidráulicas que no corresponden a una civilización moderna. Se puede decir que son dinosaurios. Es parte de nuestras propuestas, que se busquen alternativas que sí las hay, en primer lugar que ya no crezcan las grandes ciudades, con el pretexto de que van a dar mejores servicios a la comunidad. Tenemos que entrar en una migración inversa, una vuelta al campo, a las áreas rurales. Realmente es una demanda que le hacemos al presidente de la república”, aseveró.

María Alcaraz Martínez, es habitante de Temacapulín y trabaja como regidora del Ayuntamiento de Cañadas de Obregón, al que pertenece Temaca. Ella señala que en 15 años, los gobiernos estatales han “castigado” al pueblo por su resistencia a la presa.

“Aquí no se han hecho obras de ninguna manera. Ya tiene años. Como yo (como regidora) siempre estoy pidiendo que me den (…) como ahorita que se cancelaron las Fiestas de septiembre, yo pedí que el presupuesto que nos dan para las fiestas, me lo dieran para empedrar un pedacito de calle que está sin empedrar y me dijo que sí el presidente, pero al último, dijo que no”, expreso.

El delegado municipal de Temacapulín es Gabriel Yáñez Ramírez, cuyo oficio es albañil y agricultor. Él sostiene que nunca se van a doblar en la defensa de sus raíces y señaló que no se debe inundar a los tres pueblos alteños. Relató que pese a las amenazas de que la obra pudiera algún día reactivarse, ellos viven en paz.

“Antes había a lo mejor gente jodida y ahorita ya no, ahorita –como dijo uno- pobres nadie estamos. Bendito sea Dios hay mucho trabajo, hay mucho de donde trabajar las tierras. Hay instrumentos para que nuestras siembras sean mejores, más productivas nuestras tierras, como aquí lo que se siembra es el chilar, el cacahuate, siembran frijol y el maíz para el ganado y para uno que otro nixtamal. Y lo que sí quisiéramos es que ya se parara eso de la presa”, expuso.

Temaca mantiene prácticamente la misma población de hace 15 años, cuando comenzó el proyecto de la presa. Ahí viven entre 300 y 400 habitantes, con colonias de migrantes en Monterrey, Los Ángeles y San Francisco, en California.

Ignacio Pérez Vega