Basílica
Fotografía: Gobierno de Zapopan
Guadalajara, Jalisco. 

Con sentimientos encontrados vivieron la Romería algunos acompañantes de la Virgen de Zapopan, quienes no quisieron perder oportunidad para hacer sus mandas, agradecimientos y peticiones de manera personal pese al llamado de las autoridades a vivir esta celebración católica vía remota.

Fueron alrededor de mil romeros quienes en diferentes momentos del tránsito de la virgen desde la Catedral Metropolitana hacia la Basílica la acompañaron, algunos descalzos, otros con estandartes o simplemente en silencio y en grupos separados siguieron el vehículo de La Generala, aunque el sabor de boca que se llevaron no fue del todo satisfactorio.

“Siempre llego aquí a la Basílica, nos esperamos hasta que surge la Eucaristía, la bendición, y se retira uno feliz, en este caso se va uno un poquito pensativo, pero bueno que no opaque la fe. Al contrario, a recordar lo que nuestra madre nos dice en Juan Diego, ¿no estoy yo aquí que soy tu madre?”, comentó Idelfonso Zapata, uno de los peregrinos.

“Para mí estuvo un poco triste porque estamos acostumbrados a venir cada año pero aún así con esto que existe pandemia nos atrevimos a venir (…) Se vino adelante la virgen, la teníamos como más de 1 km, mucho más, y nosotros atrás tranquilamente solas, no venía nadie con nosotras pero sí tratamos de acompañarla, rezamos nuestro rosario, nos sentamos un ratito, sabemos que está todo acordonado, no podemos entrar pero la Virgen está con nosotros”, agregó Martha Delgadillo Sandoval.

Otros romeros como la señora Rosa Navarro, de la tercera edad, decidieron acudir al recorrido para pedirle salud a la virgen, pero prevenidos con el cumplimiento de las medidas de seguridad sanitaria para evitar contagios de COVID-19.

“Ya cada quien estamos conscientes de cuidarnos, pasa una persona, tomar nuestra distancia, muy importante, ponernos el cubrebocas, usar las medidas de saneamiento, cargo mi alcoholito, mil gel antibacterial (…) Me deja la sensación de fe, la que siempre nos ha movido, nuestra fe a que se componga esta situación tan difícil. Pedirle por esa salud que necesitamos”.

Otros sentimientos que manifestaron los feligreses fue molestia con las autoridades por restringir este tipo de eventos pero permitir aglomeraciones en el transporte público o bares, y como protesta decidieron acudir a la Romería aunque sin el tradicional festejo que esto implica, como danzantes, oraciones, vendimias y convivencia.

De hecho, la plaza de las Américas que cada año suele convertirse en un océano de personas lució vacía, ocupada solamente por elementos de seguridad que vigilaban la impermeabilidad de los cercos.

Violeta Meléndez