Fotografía: Iván de León Meléndrez
Guadalajara, Jalisco.

De nueva cuenta fue distinta, pero siempre esperada. Aun con sigilo por parte de las autoridades eclesiásticas y municipales de no dar a conocer su ruta para evitar aglomeraciones multitudinarias, los fieles la buscaron y siguieron a su patrona: la Virgen de Zapopan, que como cada 12 de Octubre sale muy temprano desde la catedral Metropolitana de regreso a su casa: la Basílica de Zapopan.

En el cruce se Federalismo y Ávila Camacho decenas de personas se instalaron para observar por unos minutos el pase de “La Generala”, como María Graciela Gutiérrez, quien año tras año asiste con su familia:

“Esperado a nuestra madrea, nuestra patrona. Nunca hemos dejado de seguirla y seguimos al pie”.

Con un amplio dispositivo de seguridad por tierra y por aire, la Virgen de Zapopan es resguardada en su trayecto.

Las muestras de cariño, devoción y, sobre todo, una fe intacta, demuestran porqué esta tradición se fortalece en medio de una pandemia. Como Mercedes de la Torre quien desde su niñez tradicionalmente asiste a esta peregrinación:

“Es una esperanza, es un milagro, ella siempre nos ha apoyado. Aunque sea a verla que pase”.

El contingente que trasladaba la imagen de la Virgen de Zapopan por segundo año no lució su calabrote, esa guía de cuerda gruesa que la protege de las multitudes. Finalmente el camino que tomó fue desde la Avenida Juárez, virando en Federalismo , tomando la avenida Ávila Camacho hasta llegar a los Arcos de Zapopan. Allí, cientos de danzantes escoltaron a “La Geenrala” ante una plaza de las Américas que lucia vacía, con una quieta y extraña sensación, sin el alboroto de los tambores y empujones de la multitud.

Iván De León Meléndrez

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