Fotografía: Iván de León
Guadalajara, Jalisco.

Pasaron la noche a la espera de una respuesta. Son los pepenadores que piden la intervención del Gobierno estatal luego de la protesta que realizaron desde el jueves en Plaza de Armas, frente a Palacio de Gobierno.

Su lideresa, Aracely Batres, señala que luego del cierre del vertedero de Matatlán y Los Laureles, los cuatro mil pepenadores que trabajan en estos lugares se vieron afectados, ya que Picachos, el lugar donde se está concentrando gran parte de los residuos de la Zona Metropolitana de Guadalajara, es insuficiente.

Afirma que, de no encontrar solución a sus demandas, podrían paralizar la ciudad vertiendo desechos en las calles para detener la circulación vehicular.

“A raíz de la reducción en el vertedero de Matatlán, se generó un problema muy grande, un problema social en cuestión de que la gente ya no cabe, la reducción del 5% no da capacidad, por eso estamos aquí pidiendo el apoyo del señor gobernador y a los alcaldes metropolitanos, para que nos den una solución de fondo. Nosotros estamos seguros de que la solución de fondo es un relleno metropolitano donde se puedan ir a depositar todos los residuos de la Zona Metropolitana de Guadalajara, ya que picachos no es un vertedero viable para depositar todos sus recibos”.

Esta propuesta de fondo que propone la lideresa de pepenadores es una idea que también han manifestado tanto el alcalde de Tonalá, Sergio Chávez, como el de Guadalajara, Pablo Lemus. Sin embargo, por ahora no existe un proyecto que dé respuesta a esta necesidad.

Ante ello, la lideresa de este gremio pide, como segunda opción, que se abra nuevamente el vertedero de los Laureles para poder continuar con sus labores y así generar el ingreso para sus familias.

“Nosotros proponemos que se abra nuevamente los Laureles, porque nosotros por ahora no tenemos ninguna otra alternativa, en estos seis meses no se ha encontrado una solución y no se ha encontrado un terreno que se destine a un vertedero metropolitano. Así pues, para nosotros una cosa emergente es que se abra nuevamente los Laureles, o que se construya una planta de transferencia en las 22 hectáreas que tiene Caabsa”.

Iván De León Meléndrez

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