Fotografía: Twitter "@ColegioNal_mx".
Guadalajara, Jalisco.

La pacificación del país no ha sido posible pese a que indicadores del Inegi exhiben menor percepción de inseguridad y delitos van a la baja, excepto los homicidios, que siguen estacionados desde el sexenio de Peña Nieto.

Ese fracaso por lograr pacificar a México es consecuencia de la irrupción de la delincuencia organizada en la vida pública, incluida en las nóminas de los diversos órdenes de Gobierno, con sólidas redes de protección desde el Estado, criticó el analista político Eduardo Guerrero durante la segunda mesa del foro “México, un presente en busca de futuro”, realizada en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

La investigadora de El Colegio de México, Soledad Loaeza, apuntó que los débiles resultados que impiden alcanzar la pacificación del país son, en parte, por la alta tasa de aprobación y simpatía que tiene el presidente.

Lo que, a su vez, legitima la toma de decisiones unipersonales y profundiza los prejuicios que la gente tiene respecto al poder, algo que también provoca que sea un presidente divisorio que nunca es responsable de aquello que sale mal en la nación.

Esta actividad formó parte del programa FIL Pensamiento, a través de la convocatoria del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA).

En el panel, moderado por Héctor Aguilar Camín, también participó la investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Ana Laura Magaloni, y el ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, José Ramón Cossío, quien advirtió que hay signos de provocar que con las “mutaciones” de las interpretaciones de reformas, la Constitución sea “desfundada” de sus funciones primarias del poder público.

Celia Niño

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