Discriminación por tener esclerosis múltiple
Fotografía: IMSS
Guadalajara, Jalisco.

Además de la falta de interés de los diputados para acelerar la obtención de órganos con una nueva Ley de Trasplantes que determine que todos somos donadores hasta decir por escrito lo contrario, los pacientes renales otra vez carecen de medicamentos y no hablamos sólo de los pacientes que se atienden en instituciones públicas, como en la Secretaría de Salud y hasta en el propio IMSS.

El cambio de delegada en el Instituto echó para abajo los acuerdos a los que había llegado la delegación con los pacientes renales y ahora, otra vez, sufren de falta de medicamentos, fármacos esenciales para quienes están en diálisis y hemodiálisis, denuncia Rosario, mamá de Ponchito, paciente renal de cinco años:

“Sí, de hecho a partir del mes de enero a mí me dijeron que lo que era la eparina ya no se la podían dar y con esa es con lo que al niño se le tapa su diálisis, y sin esa imagínate: se le tapa y debe entrar al quirófano de nuevo, así es que yo no voy a arriesgar al niño por un medicamento que no me lo pueden dar en el hospital y pues uno paga impuestos, ni modo de no tener derecho a un medicamento”.

Además de falta de órganos, la suspensión y retraso de trasplantes por la pandemia de COVID-19, y la falta de medicamentos en el IMSS, ahora tienen que batallar también con los malos tratos de los elementos de Seguridad del Centro Médico, a donde deben acudir tres veces por semana:

“Imagínate: a veces el acceso a uno mismo pues si nos quieren frenar la entrada, nos complican, más que nada, ahora si ya no sabemos si es la pandemia o son los vigilantes, es más complicado, le han batallado mucho con esta vigilancia. Uno no va de visitas en cuestión de a ver qué vemos o encontrar ahí, vamos por salud de los niños también”.

Ponchito tiene cinco años y él todavía va a la escuela, le gusta jugar, ya camina con mucha dificultad, sus huesos comienzan a deformarse como consecuencia de su insuficiencia renal, que le fue diagnosticada hace dos años.

Lo cierto es que estas familias viven un calvario lento, ven la flamita de la vida de sus hijos irse apagando poco a poco y todo por no contar con las herramientas que les ofrecieran aunque sea un poco de tranquilidad y esperanza de verlos crecer, y hacer sus vidas como cualquier padre de familia.

Rocío López Fonseca

Deja un Comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here