medicamentos Hospital General de Occidente
Fotografía referencial. Créditos: Ulises Rodríguez - EFE
Guadalajara, Jalisco.

Desde el 9 de febrero, Daniela Monserrat Milanés Castillo, quien tiene seis años y medio con trasplante de riñón, comenzó a tener síntomas de rechazo del órgano.

Para ella fue un peregrinar conseguir atención contra el rechazo. Así anduvo entre la clínica 46 y el Centro Médico, porque resultó que presentaba una infección en vías urinarias. Los médicos le echaban la culpa a un catéter que resultó que, en realidad, no se lo habían colocado.

Los médicos supusieron que tenía el catéter, porque se basan en el machote para pacientes trasplantados. Pero eso lo tratarían en la clínica que le toca, que es en segundo nivel.

“A lo que me dice el nefrólogo, llego con mi tratamiento, con mi hojita de referencia, llega y dice: no estoy de humor, ven cuando tengas tu cita, o sea, yo lo único que buscaba es… o sea estoy contra tiempo, tengo un rechazo, o sea mi cuerpo o sea ya no quiere ese riñón, estoy en riesgo”.

Después de la actitud del doctor, habló con el jefe de consulta y la canalizó con otro nefrólogo, pero ahora el problema fue conseguir el tratamiento.

“Bueno, después de la actitud del doctor, hablo con el jefe de consulta y me manda con otro nefrólogo; el nefrólogo analiza el caso, me receta este medicamento, el cual en ese momento no se encontraba en el IMSS y pues ni modo de no tratarme, ¿verdad? estoy contra el tiempo. Tuve que comprarlo y es un tratamiento que cada ámpula cuesta 2 mil 500 pesos. -¿Y cuántas necesitabas?- Diez en ese momento, hasta que llegó mi tratamiento. Yo tuve que hacerme cargo de la mitad de mi tratamiento”.

Resulta que el personal del IMSS le dijo que fuera todos los días y así lo hizo. Regresó con las manos vacías.

“Sí, llegó después, porque yo les dije: ya no puedo estar gastando, ya lo necesito. Es que lo estamos buscando y resulta que lo tenían en otra clínica desde hace tiempo, simplemente es la atención, la falta de constancia de querer al paciente, de tratar al paciente, de empatía y ese mismo día en 40 minutos estuvo ahí el medicamento, ya que habías gastado, entonces es así como de quién me va a reponer esto”.

En el proceso resultó que la documentación señalaba que tenía un tipo de catéter, pero esa información era errónea, hasta le hicieron una radiografía. Como no aparecía el artefacto, le hicieron otro estudio. Al final de cuentas estaban buscando algo que ni siquiera le habían colocado.

Elizabeth Ortiz

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