Fotografía: Mexsport
Ciudad de México, México.

Luego de organizar una fiesta a uno de sus hijos con el tema de “El Chapo” Guzmán, días después de un operativo en Sinaloa que dejó 29 muertos, el futbolista Julio César “Cata” Domínguez seguirá jugando en el Cruz Azul y en el futbol mexicano como sin nada. Ni el conjunto capitalino ni la liga se atrevieron a sancionarlo.

La máxima categoría del balompié nacional y el equipo cementero se fueron por la cómoda y no dieron castigo al jugador. Se limitaron a reprobar la “narcofiesta” y se explicó que el equipo “tomó medidas preventivas y correctivas” sin dar a conocer cuáles fueron, pero Domínguez no saldrá de la institución.

En el Código de Ética de la Liga MX se indica que todos los jugadores deben respetar la dignidad de otras personas y rehusarse a promover acciones discriminatorias, así como permanecer neutrales ante cualquier situación política y rehuir a acciones que favorezcan a la violencia en el país o podrían ser sancionados con multas económicas o, inclusive, con la desafiliación. Eso, en el caso del “Cata” Domínguez, no va a ocurrir.

Este es un caso extraordinario, ya que en 2019 sí se sancionó severamente a un jugador. El guardameta argentino Gaspar Servio fue despedido de los Dorados de Sinaloa y, de hecho, del balompié nacional por burlarse en sus redes sociales de una situación de violencia que se presentó en Culiacán.

Jesús Alejandro Sánchez Navarro

Deja un Comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here