Ocotlán, Jalisco

Mientras el proceso de vacunación avanza en México y en el mundo, la recuperación de la economía se da tal como se esperaba: con altibajos, en forma lenta y con una revisión permanente de las proyecciones y expectativas a la par de los resultados frente a la pandemia. Por un lado, los pronósticos de crecimiento para México mejoraron notablemente en el primer trimestre del año, a tal punto que algunos estiman que se superará la barrera del 5 por ciento de repunte, lo que representa más de doble del promedio de los últimos 30 años cuando se creció alrededor de 2 por ciento al año.

Por otro lado, la estimación oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) da cuenta de que en el primer trimestre de 2021 la economía mexicana tuvo un crecimiento de 0.4 por ciento, lo que se considera como un freno en el proceso de recuperación luego de que en los trimestres anteriores se registraron repuntes de 3.3 y 12.4 por ciento. La gran cantidad de casos de Covid-19 en el mes de enero, así como los problemas de abastecimiento de gas  originado en Texas debido a las heladas en el mes de febrero, fueron obstáculos que afectaron el desempleo de la actividad económica.

En este contexto en el cual se continúan con las vacunaciones y la recuperación, uno de los factores más sensibles es el trabajo: todavía no se han recuperado dos millones de empleos de los que se perdieron en la pandemia. De acuerdo a los datos del Inegi, durante la pandemia se perdieron o se inactivaron más de 12 millones de puestos de trabajo, en tanto en hasta el mes de abril sólo se han recuperado poco más de 10 millones de empleos. De los puestos que se perdieron y no se han recuperado, 500 mil corresponden a empleos formales en tanto el resto corresponde al mercado informal.

Las expectativas que se tienen para 2021 es que se generen 564 mil empleos formales, según un estudio del BBVA, por lo que recién en el año 2022 se volvería a los mismos niveles que se tenían en febrero de 2020, antes de la pandemia, de los confinamientos y de las restricciones. En términos de la economía en general, se estima que recién en 2023 se volvería a las mismas condiciones que tenían antes de la pandemia, mientras que en cuanto a los ingresos por habitante y el consumo la recuperación será completa en 2026, es decir en cinco años.

Estos datos y proyecciones nos presentan el panorama que ya estamos viviendo: una recuperación lenta en cuanto al funcionamiento de distintos sectores, una generación de empleos que será igual de lenta e insuficiente para atender la demanda de los que perdieron sus empleos y de los jóvenes que necesitan incorporarse al mercado laboral. Y en cuanto al ingreso y el consumo, habrá que esperar algunos años para estar como antes, cuando ya había crisis.

Lo bueno es que la recuperación económica, pese al freno en el primer trimestre, se va consolidando en la medida en la que avanza la vacunación. Los pronósticos siguen mejorando y nos toca cuidarnos para evitar un rebrote de Covid-19, así como priorizar el uso de recursos en proyectos y destinos productivos.

Por Héctor Farina Ojeda