Ocotlán, Jalisco

El aumento de los casos de Covid-19 en México en las últimas semanas se ha transformado en la denominada “tercera ola” y genera una serie de incertidumbres sobre sus consecuencias en la salud, la economía y en el funcionamiento de la vida cotidiana. Si bien este rebrote de casos tiene matices distintos, fundamentalmente el parapeto del avance de la campaña de vacunación, la gran pregunta que se hacen los sectores económicos es qué tanto puede afectar a los buenos pronósticos de recuperación que se dieron en la primera mitad del año, luego de la fuerte caída de 8.2 por ciento el año pasado.

Desde que inició el confinamiento por pandemia en marzo de 2020, la incertidumbre para la actividad económica fue una constante. Luego de más de un año de confinamientos y restricciones, del aprendizaje, de los hallazgos de la ciencia y del inicio de la vacunación, se puede mirar el futuro con más certezas, aunque todavía nos encontramos en pleno fenómeno pandémico, entre apariciones de variantes del virus, rebrotes y temores. Y en medio de la carrera entre la tercera ola de contagios y el proceso de vacunación, la reactivación económica pasa por un momento estratégico: con una proyección muy optimista pero bajo el acecho de la pandemia y sus efectos, de posibles restricciones y disminuciones en el comercio y en otras actividades.

La variante más importante para la economía sigue siendo la salud. En esta doble crisis no hay forma de lograr una recuperación económica sólida y estable si no es sobre la base del control de la pandemia. Y eso lo saben todos aquellos sectores tuvieron que paralizar sus actividades, los que perdieron ingresos, empleos, clientes, inversiones y oportunidades. El turismo, el comercio, el entretenimiento, la cultura, el transporte y varios otros sectores todavía no alcanzan a sentir los aires de la recuperación cuando ya sobrevuela la amenaza de la tercera ola de contagios. Y aunque se espera que el impacto no sea tan fuerte como en oleadas anteriores, luego de más de un año de crisis, cualquier golpe es poderoso.

Así como la pandemia mostró las vulnerabilidades de la economía, las grietas en lo social, las desigualdades escandalosas y la precariedad enraizada, también presiona para tomar decisiones rápidas entre lo urgente y lo importante, entre aminorar la crisis actual y revertir las crisis profundas. Lo dijo recientemente Alicia Bárcena, secretaría ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal): si no hay cambios profundos, México volverá al estancamiento que se tenía antes de la pandemia. Lo mismo aplica para casi toda América Latina.

Más que nunca, la estrategia urgente es tomar todas las medidas para frenar o minimizar la tercera ola, tanto por salud como por economía, mientras se debe perfilar el gran cambio hacia una economía más equitativa, de menos privilegios y exclusiones, y que ayude a quienes más lo necesitan. La reactivación profunda pasa por la educación y por las oportunidades para la gente. Esa es la importante.

Por Héctor Farina Ojeda