Ocotlán, Jalisco

Mientras los mil multimillonarios más acaudalados del mundo ya se recuperaron del golpe económico debido a la pandemia, los más pobres podrían tardar diez años en recuperarse para volver a los niveles previos a la pandemia, según un reciente informe de Oxfam Internacional. Este dato es sólo un botón de muestra de la desigualdad a nivel mundial, y más aun en el caso de América Latina que es el subcontinente más desigual del mundo. El informe de Oxfam dice que la desigualdad podría incrementarse en todos los países a la vez, en un hecho inédito en la historia.

Estamos ante el mayor aumento de la desigualdad desde que se tienen registros, lo que se evidencia en una cada vez más profunda división entre los ricos y los pobres. Mientras la riqueza de los multimillonarios ha aumentado en 3.9 billones de dólares entre marzo y diciembre de 2020, la cantidad de personas en la pobreza podría haber aumentado en 500 millones, de los cuales unos 60 millones pasaron a la pobreza extrema. Parece que vemos mundos que corren hacia distintos destinos: al enriquecimiento desmedido por un lado, y a la precariedad insostenible, por el otro.

El informe anual de Oxfam es un fuerte llamado de atención para el mundo, pero sobre todo para los países latinoamericanos en los que la desigualdad es profunda, la pobreza arraigada y la movilidad social o la capacidad subir en el nivel socioeconómico es muy limitada. Si en tiempos de crecimiento no se logró minimizar la desigualdad, imaginen el escenario hacia el que vamos en medio de una crisis sanitaria sin precedentes y una crisis económica que es la más fuerte en los últimos cien años.

En este contexto, el gran reto es comenzar a minimizar la desigualdad desde abajo, desde el apoyo a los sectores que más lo necesitan, para que la recuperación se dé en forma niveladora y no como se había dado en ocasiones anteriores cuando los ricos se hicieron más ricos y los pobres se quedaron igual o peor. Y una de las medidas más urgentes es que el acceso a la salud sea equitativo y que las personas que se encuentran en condición de pobreza y precariedad puedan ser vacunadas contra la Covid-19. Toda la población debe tener el mismo acceso no solo a las vacunas sino a la salud pública, con lo cual se puede iniciar un proceso de combate a la injusticia social.

La situación de desigualdad es tan grave que ningún gobierno puede darse el lujo de dejar que pasen diez años para que los que ya eran pobres se recuperen y sigan siendo pobres. Es tiempo de nivelar desde lo público: desde el acceso y la calidad de la educación pública, desde la formación para la economía del conocimiento, para el mundo digital, para la innovación y el emprendimiento. En lugar de diez años de angustia debe ser una década de apoyo a los pequeños negocios, a la educación de la gente, a la construcción de una economía más justa para los de abajo, los olvidados. Si lo hacemos así, en una década podríamos ver una situación un poco más equitativa, pero si no lo hacemos, lo más probable es que nos encontremos con un escenario insostenible para todos.

Por Héctor Farina Ojeda