Fotografía: Puerto Vallarta
Puerto Vallarta, Jalisco.

El amplio abanico del fenómeno de abuso sexual aqueja diversas ciudades y sectores del mundo siendo las zonas turísticas donde se acentúan, sobre todo, el abuso sexual infantil.

En ese sentido, este fenómeno es un problema grave en Puerto Vallarta, según revela un estudio realizado por el Observatorio Integral Turístico de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, el cual que recomienda la aplicación adecuada de políticas públicas.

El doctor Alfredo César Dachary, catedrático e investigador en el Departamento de Estudios Sociales y Económicos del Centro Universitario de la Costa, habla acerca de este estudio, el cual se llevó a cabo en meses pasados en coordinación con la Asociación de Empresarios de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, realizando comparativos de este y otros fenómenos delictivos en la zona metropolitana que conforman estos dos destinos turísticos.

El estudio, dirigido por la doctora Sandra Luz Zepeda Hernández, coordinadora del Programa de Investigación Agenda Social del observatorio, se realizó con la participación de los doctores Stellla Arnaiz y Alfredo César Dachary, quienes realizaron intercambio de opiniones y datos obtenidos en campo u escritorio.

Fueron tres meses de actividad, 20 entrevistas, 4 solicitudes de información que arrojó como resultado que esta problemática no solo depende de la pobreza, sino también del turismo sexual, la falta de homologación de leyes y aplicación de las mismas, así como el deterioro general de la sociedad.

Para ello, se emprenderán una serie actividades dirigidas a la concientización a la sociedad y autoridades, pues el fenómeno ha ido creciendo en ambos destinos, de acuerdo a las estadísticas.

Este fenómeno, señala el doctor Dachary, se ha agudizado con la presencia de la pandemia, toda vez que la falta de empleos y oportunidades, la carestía de seguros de desempleo, entre otros, obliga a las personas y en este caso a los niños, a que se vean obligados a buscar el sustento.

De tal manera, es necesario la participación no solo de las autoridades, sino también de la sociedad, pues el fenómeno no es nuevo, continúa y de no ser atendido, persistirá.

Por: Javier Frías