obesidad
Fotografía: EFE / Archivo
Guadalajara, Jalisco.

Desde hace años, la obesidad se ha convertido en la pandemia del siglo. Es silenciosa y poco a poco va desgastanto al sistema público de salud.

Omar tiene 22 años. Un día amaneció con un fuerte dolor en alguna parte del estómago cuyo punto exacto no identificaba. Él pesa 140 kilos y mide más de 1.80.

Llegó a un hospital del sector público porque le dijeron que podría ser la vesícula. Al ingresar a Urgencias lo intentaron revisar, pero había demasiada grasa abdominal para poder palpar sus órganos, y no hay máquina de diagnóstico alguna que pueda traspasar esa cantidad de grasa, por lo cual lo mandaron a piso con medicamentos para el dolor.

Los médicos no se atrevieron a operar, pues había demasiados riesgos, y lo mandaron a “enfríar”.

Así le llaman los doctores cuando mandan a un paciente a la fila de espera para una cirugía cuando no hay lo que se necesita para operar o cuando implica un riesgo de complicaciones y se espera que, por alguna razón, pueda mejorar y darlo de alta.

Pero con Omar no pasó así. Él sigue con dolor y sigue en piso. Su mamá, preocupada, habló con el jefe de cirugía: ¿Por qué no lo pasan a operar?

Nadie le dijo que, por su obesidad, es muy probable que muera en la cirugía; nadie le dijo que por su condición no hay nadie que lo pueda pasar de la camilla a la plancha de cirugía; nadie le dijo que, por su sobrepeso, abrirlo y explorar su cavidad torácica es casi imposible.

El jefe buscó a una cirujana atrevida, que nunca tiene un no como respuesta, y le pidió revisar. Ella supo que nadie quiere el caso. Se molestó, pero accedió a valorar. ¿Diagnóstico? Omar sí necesita cirugía.

La cirujana, quien accedió a hablar con Canal 44 de manera anónima, explicó que los hospitales públicos del país no están preparados para atender a pacientes con obesidad mórbida:

“Para operarlo es algo complejo, estamos hablando que nuestro instrumental, en general, en todo el país, solamente en ciertos hospitales que operan pacientes con obesidad, o sea, para resolver la obesidad cirugía bariátrica, tienen instrumentos y mesas especiales para esos pacientes. Entonces, algunas mesas no soportan más de cierto peso, algunas pinzas, algunos material no son aptos para estos pacientes. Te estoy hablando que llegamos a un punto en que ya la obesidad se está convirtiendo en algo grave porque no es nada más 80 kilos, 10 kilitos de más. Te estoy hablando de que hay pacientes que cada vez estamos llegando a más kilos increíbles, 140, 150, 160, 200”.

En México, 70% de los mexicanos padece sobrepeso y casi una tercera parte sufre de obesidad. Además, esta enfermedad se asocia principalmente con la diabetes y padecimientos cardiovasculares, pero también con trastornos óseos y musculares y algunos tipos de cáncer.

Sin embargo, lo más grave es que para el año 2050 se estima que nueve de cada 10 mexicanos tendrán obesidad, lo que enciende las alertas en el país.

Para los cirujanos, operar a un paciente obeso implica elevar los riesgos.

Aquí un ejemplo, al momento de sacar una vesícula a un paciente joven de 22 años con 140 kilos de peso.

La cirujana agrega que si además se agrega el gran problema de desabasto de medicamentos e insumos médicos, esto pone en grave riesgo a todos los pacientes, pero sobre todo a los obesos, ya que las opciones de cirugías y tratamientos disminuyen y dejan sin herramientas a los médicos, por lo que las intervenciones y el diferimiento de las mismas se van convirtiendo cada vez más en una realidad en nuestro país.

Rocío López Fonseca

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