Imagen: Medios
Guadalajara, Jalisco.

Nueve millones de mexicanos consumen agua con altas cantidades de arsénico, lo cual incrementa el riesgo de padecer cáncer de mama.

La investigadora en Ciencias Médicas, Lizbeth López Carrillo, enlistó los puntos que tenemos en contra frente a este padecimiento, y el primero es el presupuesto para atenderlo.

“Desde 2018, el presupuesto dedicado a la atención del cáncer mamario ha disminuido y solo representó el 0.07 por ciento del presupuesto federal de salud: una mínima parte. Ese presupuesto está principalmente enfocado a la detección oportuna; es decir, a incrementar el uso de la mamografía a nivel nacional, lo cual realmente no ha sido tan eficiente porque no tenemos una cobertura suficiente de mamografía para la detección”.

En la conferencia virtual “Contaminación ambiental, estilo de vida y cáncer mamario”, la epidemióloga ambiental explicó que el arsénico está relacionado con esta enfermedad.

“Además, se desconoce que el arsénico se relaciona con el cáncer de mama. Tenemos nueve millones de residentes en varios estados del país que lo ingieren voluntariamente en cantidades 2.5 veces superiores a las recomendadas por la OMS”.

Las mujeres desconocen que la lactancia materna reduce el riesgo de cáncer, pero sólo 28% da leche materna al bebé.

  • El uso de anticonceptivos por más de cinco años aumenta el riesgo.
  • La utilización por más de un año de la terapia de reemplazo hormonal eleva el riesgo.
  • El aumento de peso en la menopausia también está asociado con la enfermedad, pero resulta que casi la mitad (47%) de las mujeres entre los 50 y 60 años tiene obesidad.

Entre los pendientes está actualizar la norma de calidad del agua 127 sobre el contenido máximo de arsénico y regular el contenido de bisfenol y los ftalatos en productos plásticos y de cuidado personal, dijo la especialista.

Elizabeth Ortiz

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