mala gestión agua
Guadalajara, Jalisco.

A cuatro meses de que inicie el temporal, las autoridades de Protección Civil de todos los niveles de Gobierno aprovechan la Primavera para adelantarse a las inundaciones. Y éstas van a llegar, pero su tamaño y sus consecuencias siempre son una incógnita.

No es ninguna novedad que la mala planeación de ciudad y una nula gestión del agua en las zonas urbanas ocasionan las inundaciones. De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres, el primer problema es la falta de planeación de las actividades humanas, lo que ocasiona una alteración de los ciclos vitales.

Algunos factores que agravan la vulnerabilidad y ocurrencia de desastres son el aumento de asentamientos humanos en zonas de peligro, el mal manejo de cuencas hidrológicas, los trasvases entre cuencas e invasión de ríos, deforestación, cambio de uso de suelo y desaparición de ecosistemas.

Eso es lo que provoca que, año tras año, los ayuntamientos emitan alertas sobre el aumento de los puntos de inundación.

El ejemplo más claro ocurrió el año pasado en Tula, Hidalgo, donde el desbordamiento de los ríos aledaños a la zona conurbada de la Ciudad de México ocasionó el desborde del Río Tula y, con ello, la inundación de un hospital público donde murieron 17 personas.

De acuerdo con un informe de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), las aguas negras desbordadas en los ríos de la ciudad ocasionaron este desafortunado evento.

Lo mismo ocurrió en San Gabriel, Jalisco, en 2019. Primero, la tala y quema del bosque ocasionó que la precipitación de ese 3 de junio no pudiera infiltrarse al subsuelo, lo que arrastró la materia orgánica hasta las zonas habitadas. Por este hecho se contabilizaron dos muertes y una persona desaparecida.

En Guadalajara, los puntos de inundación son cada vez más frecuentes y hay episodios que, por su relevancia, vale la pena recordar.

Uno de ellos está registrado el 9 de junio de 2019. Las remodelaciones de Plaza Patria, la afectación del Río Atemajac y la falta de filtraciones por la pavimentación de la parte alta de la cuenca, en las zonas de Andares y Puerta de Hierro, ocasionaron una mayor cantidad de agua que, en aquella ocasión, no pudo ser contenida por los vasos reguladores.

Investigadores como Arturo Gleason han alertado sobre la falta de una gestión integral de las cuencas en las zonas urbanas. De no poner atención pronto, la rutina de aumentar puntos críticos de inundación en estos mapas de Protección Civil seguirá ahogando a los habitantes de zonas mal urbanizadas.

Omar García

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