Fotografía: Carsten Koall - dpa

La obra “Caín o Hitler en el infierno”, pintada por el alemán George Grosz en el exilio en 1944, cuelga desde hoy en el Museo Histórico de Berlín (DHM, según sus siglas en alemán).

La pintura de Grosz (1893-1959), quien huyó de los nazis, fue adquirida con el apoyo del Estado alemán y de la Fundación Cultural de los Estados Federados alemanes el año pasado. Se encontraba en manos de la familia desde su creación.

La obra muestra “la perspectiva de un artista en el exilio de la dimensión catastrófica de los asesinatos y la destrucción en Alemania”, señaló el director del museo, Raphael Gross, en la presentación de la pintura en la colección permamente sobre el genocicio nacionalsocialista.

Para la responsable de Cultura del Gobierno alemán, Monika Grütters, Grosz expresó con su trabajo “su indignación por las atrocidades del nacionalsocialismo”. Añadió que el pintor quiso transmitir así también a las generaciones siguientes una impresión de la dictadura, el fascismo y la guerra.

La política agregó que la adquisición de la obra es “también una señal de reparación” para algo que no se puede reparar.

El secretario general de la Fundación Cultural de los Estados Federados, Markus Hilgert, habló de un “cuadro decididamente político”.

Hilgert citó una descripción del artista, según la cual la imagen muestra “una figura de un ‘demonio similar a Hitler’ en un entorno que asemeja un infierno”.

Grosz también describió a “Caín o Hitler en el infierno” como representación de “Hitler como monstruo fascista o como bestia apocalíptica”.

Según el museo, lo compara con la figura de Caín, que según la Biblia es el primer y arquetípico asesino de la historia de la humanidad.