Vicente Rojo
Fotografía: MUSA
Guadalajara, Jalisco.

Vicente Rojo fue uno de los artistas plásticos más emblemáticos en México, y tras su fallecimiento el pasado mes de marzo, dejó una exposición pendiente. En ésta evoca, a través de las imágenes, el viaje marítimo que realizó su padre Francisco Rojo Lluch como exiliado español desde Francia hasta el puerto de Veracruz a bordo del buque Ipanema.

El nombre de este navío es justo el que lleva el catálogo producido por El Colegio de México y que fue presentado durante la inauguración de la muestra “Vicente Rojo: 80 años después” en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA). Sobre esta exposición póstuma, habla la secretaria administradora de El Colegio Nacional, Teresa Vicencio Álvarez.

“No sólo era un gran artista plástico, sino también un gran editor. Entonces, nosotros contamos con su vigilancia, su mano y su mirada; o sea, el mismo lo supervisó, lo proponía, lo diseñaba. En muchos sentidos es un legado maravilloso y fue de sus últimas obras conocidas, una que era su última exposición se convirtió en su primera exposición póstuma”.

La muestra consta de 35 piezas en las que Vicente Rojo plasma las estrellas, el mar picado, la arena de las playas de Veracruz, los faros inmóviles y el infinito mar, reinterpretando los textos de su padre a través de la textura de la plástica. Así lo explica la investigadora y gestora cultural, María Fernanda Matos.

“Podremos ver cómo Vicente Rojo, valiéndose de recortes de cartón, periódicos, fotografías, documentos, sellos y hasta de los papelillos plateados que envolvían los dulces de nuestra infancia, nos va narrando la travesía de su padre a bordo del buque Ipanema”.

La exposición de Vicente Rojo está expuesta en el MUSA a partir de este 15 de septiembre. La entrada es libre.

Alicia Preza

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