Archivo. EFE/Alex Cruz
Ciudad de México, México. 

El extitular de la hoy extinta Procuraduría General de la República (PGR), Jesús Murillo Karam, enfrenta una denuncia por lavado de dinero que interpuso en su contra la gubernamental Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).

De acuerdo con el órgano dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la denuncia se presentó el 14 de noviembre pasado ante la actual Fiscalía General de la República (FGR) por los delitos de tráfico de influencias y defraudación fiscal.

El exprocurador mexicano (2012-2015) se encuentra recluido en un penal mexicano actualmente por su vinculación al caso de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que se ha catalogado como un crimen de Estado.

Sin embargo, la UIF detalló que esta nueva denuncia se desprendió de una serie de investigaciones en el marco de las revelaciones de los Papeles de Pandora, que desenmascararon diversos instrumentos de elusión fiscal utilizados por diversos personajes públicos alrededor del mundo, incluido México.

“La UIF realizó un análisis de riesgos respecto de las personas mexicanas expuestas políticamente mencionadas en la investigación de los Pandora Papers, entre ellas a Jesús Murillo Karam, exprocurador general de la República (mexicana)”, detalló la Unidad.

De acuerdo con el análisis de la Unidad de Inteligencia mexicana, Murillo Karam posiblemente esté relacionado con un esquema de operaciones con recursos de procedencia ilícita, en el que se involucra una empresa familiar.

En dicha empresa, de la cual no se revela el nombre, participan como socios el sobrino, yerno e hijos del exprocurador mexicano y quienes resultaron beneficiados con contratos gubernamentales cuando Murillo Karam se desempeñaba en la PGR.

La UIF identificó que esta empresa obtuvo licitaciones por parte de la entonces Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en el periodo 2013-2015, mientras Murillo Karam tenía como secretario al hijo del entonces titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza.

“Por lo que, posiblemente se trató de un esquema de contraprestaciones mutuas, en donde a través de influencias se benefició con contratos a la empresa familiar”, previó la UIF.

Además, la Unidad de la Secretaría de Hacienda mexicana, reveló que dicha empresa familiar presentó diversas irregularidades al momento de su constitución legal, pues los domicilios manifestados no concuerdan con las actividades indicadas a realizar.

De igual forma, la empresa declaró fiscalmente deducciones similares a sus ingresos acumulables, lo que hace inviable el sostenimiento de la unidad económica al tener ganancias mínimas, detalló la UIF.

“Situación que contrasta con el volumen de contratación pública que recibió y las operaciones financieras frente a lo declarado fiscalmente”, añadió.

Asimismo, la autoridad mexicana identificó el envío y recepción de recursos con empresas simuladoras que han sido identificadas como empresas fachada o de papel por el Gobierno mexicano, lo que configura “una posible defraudación fiscal”.

Por su parte, la UIF detectó que Murillo Karam recibió 2,8 millones de dólares por concepto de un retorno de inversión en el extranjero en 2017, mientras que, entre 2020 y 2021, colocó en el extranjero 26,5 millones de pesos (unos 1.3 millones de dólares) en cuentas propias.

En ambas situaciones, los recursos no fueron declarados ante el fisco, por lo que se procedió con su informe ante la FGR a través de una denuncia por operaciones con recursos de procedencia ilícita.

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