Fotografía: EFE/Francisco Guasco
Guadalajara, Jalisco.

Especialistas de Guadalajara restauran el mural monumental “La guerra y la paz” del pintor Gabriel Flores que será exhibido por primera vez en un museo, con motivo del centenario del muralismo mexicano.

Ayudadas por microscopios, cepillos y diversos químicos, las restauradoras limpian con dedicación este lienzo de 15 metros de largo por 2.70 de ancho que poco a poco va retomando el brillo y esplendor que el muralista originario de Jalisco logró en 1962.

María Larios Morones, jefa de conservación del organismo que coordina los museos en Jalisco y encargada del proyecto, relató que el lienzo fue rescatado de una bodega del Museo Cabañas en donde permaneció cerca de siete años, tras haber sido desmontado de un edificio público que sería demolido por daños estructurales.

Fotografía: EFE/Francisco Guasco

Originalmente el artista hizo la pieza para el edificio de un banco en la ciudad de Zamora, en Michoacán, pero, por alguna razón, decidieron traerla y colocarla en la sucursal de Guadalajara que después se convirtió en un edificio resguardado por la Secretaría de Cultura, agregó.

Uno de los elementos que sorprendió a las restauradoras es que Flores concibió esta pieza como un mural transportable y lo más parecido a los trabajos sobre pared que hasta entonces había realizado en varios edificios públicos en Guadalajara, principalmente.

“Con este tipo de obra Flores abre su posibilidad técnica porque explora esta otra posibilidad. Él trabajó en una textilera y queremos pensar que ahí tuvo la idea de que podía usar un lienzo de esas dimensiones, es interesante porque es una sola pieza sin añadidos ni remiendos”, dijo.

Conforme las restauradoras trabajan en la pieza sale a la luz el arduo trabajo que el artista imprimió a esta obra. Por ejemplo, eligió como lienzo una loneta de algodón de un grosor muy específico y con cierta rugosidad, además de tener una base de preparación muy delgada, lo que le permitió dar la apariencia de que fuera una pintura en muro.

“Hay un manejo y un cuidado excepcional de la técnica, de los materiales porque además es una pintura hecha en acrílico que era la época cuando iniciaba el acrílico, y él empezó a experimentar con formatos monumentales, eso ayudó mucho con los trazos, era un excelente dibujante y lo podemos ver en esta obra”, indicó la especialista.

Estos elementos ayudaron a que la obra estuviera casi intacta cuando la rescataron de la bodega, por lo que el trabajo de restauración durante cerca de un mes estará enfocado a realizar tratamientos de reintegración cromática, limpieza superficial en ambos lados del lienzo, a colocar las bandas perimetrales para montarlo en el bastidor para su exhibición.

Fotografía: EFE/Francisco Guasco

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