acceso precario agua
Fotografía: Siapa GDL / Diseño: Alonso Vidal
Guadalajara, Jalisco.

Jalisco, una entidad federativa con más de 8.3 millones de habitantes, arriba de diez mil localidades y más de un centenar de organismos operadores, tiene una cobertura de servicios de agua potable para 94.7 por ciento de su población, lo que deja fuera a más de 400 mil habitantes, pero la calidad irregular del servicio llevó la precariedad del acceso al agua a al un millón de personas en 2021.

Los datos del gobierno de Jalisco en el sistema MIDE reconocen también un retroceso en cobertura de 1 por ciento en relación con 2019, lo que significan más de 83 mil personas que en dos años perdieron acceso al servicio. Los jaliscienses necesitan alrededor de 20 mil litros de agua por segundo para cubrir sus necesidades básicas.

Hay 48 plantas potabilizadoras que tratan 18.2 metros cúbicos por segundo, y la desinfección alcanza a 99.6 por ciento del agua que se entrega a los habitantes, según la estadística de la Comisión Nacional del Agua. La cobertura de aguas residuales tratadas es cerca de 76 por ciento, pero según esa fuente, apenas se trata poco más de 50 por ciento, pues hay decenas de plantas sin operar.

Las fuentes de abastecimiento son predominantemente subterráneas o manantiales, pero el caso del área metropolitana de Guadalajara altera la estadística, pues esta aglutina a 60 por ciento de la población y recibe cerca de 70 por ciento del agua de fuentes superficiales, fundamentalmente, el lago de Chapala y la presa Calderón. Ambas fuentes presentan problemas. La primera, no por el nivel del lago, cuyo promedio ha mejorado ostensiblemente desde la firma de la política de distribución más reciente, que data del año 2004, cuyo efecto ha evitado una crisis de nivel en más de quince años. Sin embargo, el gobierno de Jalisco ha sido omiso en terminar el sistema de conducción de agua que ya rebasó 32 años, y cuya vida útil era de 25 años.

Esto entraña un riesgo de colapso del sistema de abastecimiento más importante para la ciudad, según lo ha documentado Canal 44. En el caso de Calderón, el mal manejo del agua por parte del SIAPA en la sequía de 2021, dejó sin agua suficiente a más de 200 colonias de Guadalajara entre marzo y junio de 2021, lo que sirvió al gobierno de Jalisco para presionar por destrabar el proyecto de la presa El Zapotillo, detenido desde hace siete años en el río Verde, cosa que no ha logrado.

El Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) en Guadalajara es de lejos el organismo operador con más usuarios, pues sirve a alrededor de un millón 240 mil, en su mayor parte domésticos. No obstante su importancia, es un organismo rezagado en comparación con los más importantes del país. Pese a haber intentado generar entre 2013 y 2016 una tarifa que pagara el costo a precios reales, y una política de subsidios que solamente beneficiara a los que lo necesitan, a partir de los gobiernos municipales que asumieron en 2015, se detuvo ese proceso de modernización, y desde 2019, ha acusado deficiencias operativas serias que se reflejan en la entrega de agua turbia en muchos sitios de la ciudad, que ha derivado en una recomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Hay una desprofesionalización de sus cuadros técnicos.

La eficiencia comercial del organismo, es decir, el agua cobrada efectivamente, en relación con la facturada, según sus propias cifras, fue de 83.26 por ciento en 2021, pero ese indicador no incluye la totalidad del agua entregada. Otro dato revelador es que el presupuesto de ese año para el SIAPA fue de 4,749 millones de pesos, pero solamente ejerció 3,684 millones de pesos, un subejercicio inexplicable ante la magnitud de los rezagos del organismo.

Además de los problemas de gestión, la crisis hídrica de Jalisco significa problemas ambientales y cambio climático. De acuerdo al programa estatal, el estrés hídrico se incrementa cada año y eso significa que el agua puede escasear en muchos ciclos, como ya ocurrió en 2021, y que puede variar su forma de caer como lluvia, lo que significa riesgos de desastres.

El Área Metropolitana de Guadalajara tiene más de 300 puntos de inundación por el mal manejo del territorio urbano, pero una mayor intensidad en tiempo de las lluvias significará que se agraven esos desastres. El tema de la escasez se debe paliar con un mejor manejo del agua, con incremento de la cultura de su uso y de su pago, con obras que mejoren la eficiencia y con pago de servicios ambientales para conservar las zonas de recarga, que están en acusado proceso de deterioro. Está el tema de la huella hídrica, que debe ser visibilizada:

Un tapatío consume en promedio 223 litros diarios de agua de forma directa, para totalizar más de 81 mil litros al año, pero su huella hídrica indirecta es descomunalmente mayor: de un millón 200 mil a un millón 400 mil litros que se consumen vía la ingestión o compra de productos tan diversos como los vegetales, las carnes, la leche, los refrescos, la ropa, el calzado y el papel. Hacer mejores elecciones como consumidor para bajar esa huella es parte de la respuesta de cada persona a una crisis que tenderá a agravarse.

Agustin del Castillo

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