A la Deriva Teatro
Guadalajara, Jalisco.

Si para los jóvenes y adultos la adaptación al encierro y al cambio de rutinas de un día para otro fue difícil, para los niños y niñas lo fue más. En un abrir y cerrar de ojos perdieron el contacto con sus amigos, con maestras y maestros, y hasta las visitas a los abuelos, costando más para ellos entender por qué no podían dar abrazos o recibir besos de sus seres queridos.

Susana Romo, quien es la directora de la compañía de teatro A la Deriva Bebés, al inicio de la pandemia realizó una serie de recomendaciones a las familias para mantener ocupados a las niñas y niños en casa y explicarles de forma amorosa lo que pasaba en el mundo. A un año de eso, lamenta que las políticas de contención jamás pensaron en la atención a este sector de la población.

Los niños, las niñas y los bebés como siempre son los invisibles de los invisibles. Todas las decisiones se toman a partir de las medidas, por supuesto, que tienen que ver con la economía y con la vida adulta. Los bares, todo lo que está alrededor de la vida adulta es lo primero que se abrió. Era muy frustrante ver bares o lugares para adultos llenos y los parques encintados”.

A la Deriva Teatro comenzó a trabajar en serenatas desde la ventana para los niños y niñas jaliscienses, donde sorprendían a las familias con música y pequeñas obras con títeres, al principio apoyados por Cultura UdeG y después por la Secretaría de Cultura estatal, así como por iniciativa privada. Sin embargo, se necesitaba llegar y atender a más, por lo que crearon una experiencia de teatro híbrido llegando a los bebés a través de la pantalla, jugando con ellos a través de plataformas como Zoom.

“Hemos reflexionado mucho sobre lo que sucede en las pantallas con los niños y las niñas, ideal pues no, pero lo que sí hemos comprobado es que el Zoom o este tipo de actividades lo que provoca es el juego en casa, somos como solamente un detonador de que algo suceda en casa y eso es super lindo”.

Susana Romo espera que se empujen medidas que piensen en las familias y en los niños y niñas, que tras un año de encierro, aún no se alcanza a dimensionar las repercusiones sociales que podrían enfrentar en un futuro. Sin embargo, mientras eso pasa, confía en que el trabajo de las artes escénicas para las primeras audiencias es necesario y urgente.

“Pero uno puede ver su tristeza en su mirada, en su forma de jugar, en su desesperanza ante muchas cosas que están alrededor de su realidad. Necesitamos tener ojos muy abiertos a eso, contener, arropar, abrazar y atender. Entonces, me parece que el juego y el teatro y todo lo que tenga que ver con la música, con reírnos, con hacer bromas, con saber que existimos los unos para los otros, es fundamental”.

Alicia Preza