Fotografía: Transmisión en redes sociales
Guadalajara, Jalisco.

En medio de un contexto mundial de restricciones que ha relegado a niñas, niños y adolescentes de su derecho a esparcirse debido a la pandemia, escritoras coincidieron en que la literatura es una buena herramienta para tomarlos en cuenta y al mismo tiempo, brindarles cultura y recreación.

Las escritoras relataron que ahora más que nunca es oportuno acercar a los más jóvenes a los libros pero no solo para entretenerlos, sino para acompañarlos en esta etapa difícil que aún mantiene a muchos incluso, sin poder asistir a clases presenciales por el alto riesgo de contagios. Así lo planteó Brenda Navarro.

“Yo siento que socialmente hay un desprecio hacia la infancia en general en el mundo y que ahora mismo por la pandemia se está viendo. Aquí en España nos quejamos mucho de que están cerrando los parques infantiles que son espacios abiertos y que fueron los niños a los últimos que se les tomó en cuenta, como que no son personas. Y en el caso de México, de Latinoamérica en general, la infancia no importa”.

Por su parte Mónica Ojeda, en el mismo sentido de la falta de atención desde las políticas públicas, la cultura y la educación hacia los niños, exhibió la necesidad de dejar atrás la idealización que se hace a este grupo de la población que no matiza los claroscuros, dificultades y conflictos de gravedad que también se viven a temprana edad, y que en su caso ha podido abordar en sus libros para ofrecer un panorama más real de la infancia.

“También me lleva a hablar de la infancia desde otro lugar, desde un lugar donde se puede hablar de la crueldad, del mal, de la violencia también en la infancia, no únicamente adultos produciendo mal y daño y violencia en niños sino también de cómo son capaces de ser crueles entre ellos y cómo no están exentos de la experiencia de la crueldad”,

Violeta Meléndez