Talleres gratuitos de dulces artesanales, nuevo atractivo de Tlaquepaque

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San Pedro Tlaquepaque, Jalisco.

Una casona de San Pedro, Tlaquepaque, de más de 150 años, fue restaurada con pisos, azulejos, cantera y obras de artistas locales, para abrir Nuestros Talleres, un espacio dedicado al rescate de los dulces artesanales de México.

Los visitantes del Pueblo Mágico conocerán en este lugar el proceso de elaboración del rompope y se llevarán los secretos para lograr la consistencia ideal de esta bebida preparada por monjas desde la época colonial.

“Cuando echamos el huevo le batimos lentamente para que no se nos vaya echar a perder la olla, después de echar el huevo le tenemos le tenemos que bajar a la olla, que quede tipo medio la lumbre, para que salga el alcohol finalmente. Si batimos rápido se nos espesa y se nos echa a perder el rompope, con amor como dice la botella”.

El dueño de la tienda Nuestros Dulces, Luis del Hoyo tuvo la iniciativa de abrir este espacio, para que sus clientes se lleven a sus lugares de origen un producto típico y a la vez una experiencia al participar en talleres de mazapán de nuez y cacahuate, cocada, cajeta, así como chocolates tradicionales, finos y rellenos.

“En los talleres, salvo en el rompope, en los demás van a trabajar, van pelar cacao, van hacer tablillas, y en las cajetas van a menear el cazo con la pala, van a llenar las cajitas con cajeta, en los mazapanes también van a moler las semillas, van a podarlas, van a elaborar su mazapán, lo del rompope es únicamente visual, ahí la única actividad del cliente aparte de observar es colocar la etiqueta y adornar la botella como lo hemos hecho, pero ahí por seguridad e higiene no hay acceso”.

Nuestros Dulces ofrece la vivencia sin ningún costo a cualquier visitante de San Pedro, Tlaquepaque y grupos escolares. Lo importante para el dueño de la tienda es que la gente conozca que no basta con apretar un botón para que los dulces mexicanos se fabriquen en serie y que es un trabajo artesanal.

El domicilio es: Reforma 39 en la zona centro de San Pedro.

Georgina García Solís