Fotografía: Ignacio Pérez Vega
Guadalajara, Jalisco.

Aún persisten los daños causados por las obras de la Línea 3 del Tren Ligero en el centro de la ciudad. La afectación más grave la tiene el templo de San Francisco, que se “partió en cuatro” y está en riesgo de caer con un sismo. La iglesia tiene cuatro años cerrada.

Sin embargo, hay más afectaciones: el museo del Periodismo sigue cerrado al público, hay varias casas con grietas y el edificio Plaza, frente a Palacio de Gobierno, sigue apuntalado, por el riesgo de desplomarse.

Las denuncias las hicieron la Orden de los Franciscanos, el Colegio de Arquitectos del Estado de Jalisco, la Academia Nacional de Arquitectura, la agrupación Adopta una Obra de Arte AC y el regidor Miguel Zárate Hernández, quien pidió que se haga un nuevo padrón de afectados y respuestas a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), responsable de la obra.

“Solicitamos al Ayuntamiento de Guadalajara la actualización del padrón de afectados para conocer de manera definida el número de fincas con daños, en cumplimiento a una iniciativa ya presentada. Solicitamos y hacemos un llamado tanto al gobierno del estado, como al gobierno municipal para que sean empáticos, coadyuven y se unan a las gestiones frente a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), para lograr la reparación de los daños”, señaló.

Lilliane Ponce, presidenta del Capítulo Guadalajara de la Academia Nacional de Arquitectura, refirió que tras el colapso de la Línea 12 del Metro en la CDMX, la SCT debe atender el daño causado al templo de San Francisco, situado en Corona y Revolución, el cual sufrió graves fracturas, al “inyectarle” concreto a la parte baja del templo, para el paso de la tuneladora.

“Sin embargo, el desconocimiento de la reacción del suelo, provocó que se registraran hundimientos en los cimientos y con ello, la fractura del edificio. Las fracturas registradas de acuerdo a Fray Sergio Moya, padre guardián del templo, fueron reparadas, pero no en su totalidad y no se les dio mayor seguimiento”, explicó.

Sergio Moya, padre superior de la Orden de los Franciscanos, señaló que ya se cansó de que se tiren la “bolita” la SCT y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

“Simplemente puedo concluir con esto que no se ha prestado todo el apoyo necesario. Ya lo hemos pedido, lo hemos solicitado al gobierno federal, al INAH. He tenido contactos con los actuales titulares del INAH, pero todavía no se nos da una respuesta”, lamentó.

Hay casas particulares y negocios que han sufrido daños a partir de que los vagones del Tren Ligero comenzaron a rodar en septiembre de 2020, relató María Irma Iturbide, presidenta nacional de Adopte una Obra de Arte AC.

“Es el caso de la vivienda ubicada en Alcalde y Hospital, una vivienda patrimonio de una familia, la cual presenta una grieta en forma de U por toda la finca y que en época de lluvias provoca el ingreso de agua en las habitaciones. Lo mismo sucede en lo que fue el Salón Versalles, ubicado en la esquina de Alcalde y Herrera y Cairo, en donde el dueño nos mostró los daños, con fracturas que atraviesan el inmueble”, indicó.

El cronista de la Arquidiócesis de Guadalajara, Tomás de Hijar, dijo que también tienen daños la Catedral, el templo de San José y el Santuario. En el caso del templo de San Francisco se trata de una obra patrimonial de la ciudad, que data de la primera mitad del siglo XVII, por lo que tiene una antigüedad de 350 años.

En total, el dato existente es que hay afectaciones en 18 monumentos y 22 fincas particulares. Sin embargo, esa cifra debe actualizarse.

Ignacio Pérez Vega