Fotografía: AFP
Beirut, Líbano.

El Comité Internacional de Rescate (IRC) condenó el domingo los disparos de artillería llevados a cabo la víspera en Siria contra la ciudad de Afrin, donde los bombardeos mataron a una veintena de personas y dejaron fuera de servicio un hospital.

Los disparos que alcanzaron el sábado varios barrios de Afrin (norte) y el hospital Al Shifaa causaron 21 muertos, 17 de ellos civiles, según un nuevo balance del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH). En un anterior balance, dio cuenta de 16 decesos.

“El hospital está ahora fuera de servicio”, lamentó en un comunicado el IRC. Una de las oenegés con las que trabaja interviene en este centro, presentado como “uno de los mayores del norte sirio”.

“El ataque destruyó totalmente las urgencias y también la sala de partos” y “la clínica externa está parcialmente destruida”, precisó la oenegé.

Entre las víctimas mortales figuran “dos trabajadores del hospital y dos conductores de ambulancias”, añadió. “Una comadrona se encuentra en estado crítico”.

Los disparos de artillería del sábado provenían de los territorios en el norte de la provincia de Alepo, donde están desplegadas milicias proiraníes leales al régimen, cerca de zonas de las fuerzas kurdas, según el OSDH.

En un comunicado, la principal coalición dominada por los kurdos desmintió cualquier implicación en los hechos.

Situada en la provincia de Alepo, la región kurda de Afrin fue conquistada en marzo de 2018 por fuerzas turcas ayudadas por voluntarios sirios.