Fotografía: Gobierno de Jalisco.
Guadalajara, Jalisco.

La salud mental es una de las más olvidadas de los gobiernos en el mundo, pero en América Latina esto se agrava todavía más. Se estima que sólo 2% del presupuesto de la salud de los gobiernos es para atender este rubro, lo que lo convierte en uno de los más afectados.

Jalisco cuenta con un Hospital Psiquiátrico llamado Centro de Atención Integral en Salud Mental de Estancia Prolongada (CAISAME), que actualmente alberga a más de 300 personas y se encuentra con un déficit de trabajadores debido a que casi 50 son pagados por el Gobierno federal, ya que desde el 15 de diciembre se les acabó el contrato y el Estado no ha podido contratarlos, por lo que el trabajo se les juntó a los basificados, además de que muchos de ellos se contagiaron de COVID-19 y tuvieron que ser incapacitados.

El director del CAISAME de estancia prolongada, ubicado en la localidad de El Zapote, Miguel Álvaro Hidalgo Castillo, reconoce que el Hospital siempre está lleno:

“El Hospital siempre está colmado, tiene 313 camas y está saturado, tiene aproximadamente 313 personas. Estamos hablando de esas cuatro modalidades de atención y dentro de esas modalidades aquellos pacientes que acuden por una conducta disruptiva se estabilizan y regresan. Tenemos 37 hombres, 40, y 25 mujeres que están hospitalizadas en ese entorno de hospitalización prolongada por un tiempo breve, ese es el estándar que siempre tenemos con nuestros pacientes, siempre está colmado”.

Sin embargo, existe un área de 33 pacientes que no son psiquiátricos, aunque padecen ciertos trastornos neurológicos como parálisis cerebral, Down, autismo, pero fueron pacientes que llegaron como niños en los 80s y fueron abandonados por sus familias por lo que viven ya en esas instalaciones, aunque a decir de sus directivos no comparten espacios con los pacientes psiquiátricos, estas personas no pertenecen a este lugar:

“Tiene aproximadamente 70 pacientes hombres que viven en el hospital y 40 mujeres que están en estancia prolongada, que han tenido esa modalidad de asilo desde que el hospital dejó de ser granja, se convirtió en un hospital psiquiátrico y ahora se denomina CAISAME de estancia Prolongada”.

Y por si esto no fuera suficiente, la pandemia por COVID-19 también complicó la atención de estos pacientes, ya que se registró un desabasto de medicamentos psiquiátricos, aunque fue solventado en su momento, explica el director del Instituto Jalisciense de Salud Mental, Javier Ramírez Barreto:

“Sí es cierto que hemos tenido desabasto de un fármaco en lo particular, pero tenemos otro fármaco y es donde podemos estar jugando con ello y, claro, digo, no es (desconocido) para nadie que hemos tenido problemas en el abasto del medicamento, pero creo que hasta ahorita el impacto no ha sido mayor porque hemos podido jugar con el medicamento”.

Reconocieron también que el año pasado se registró una desaparición de ropa de los pacientes, por lo que asegura se colocaron cámaras de circuito cerrado para identificar lo que estaba pasando. Sin embargo, no detectaron que fue lo que sucedió y esa merma ya no se ha detectado otra vez.

Rocío López Fonseca

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