producción animal sustentable
Fotografía referencial: Noticieros grem
Guadalajara, Jalisco.

La pobreza multidimensional que permea en la comunidad ribereña de Agua Caliente, en Poncitlán, orilla a las mujeres amas de casa a incluir entre sus actividades cotidianas la siembra y cosecha de maíz para consumo propio y el de su familia.

Sin embargo, hacerlo ya cobra factura en su salud: arrojan variedad de pesticidas en su orina de los cuales son constantes el glifosato y el 2-4D, altamente utilizados en el campo para evitar el crecimiento de malezas.

Este hallazgo lo arroja una investigación científica realizada por Andrea Castillo Cuéllar para la Maestría en Ciencias de Salud Ambiental, de la Universidad de Guadalajara, quien tomó muestras de sangre y orina a 10 mujeres de Agua Caliente durante su proceso de producción de maíz del 2019.

Algunas de ellas embarazadas y otras acompañadas con sus hijos pequeños, documentó que aplican gran variedad de agroquímicos al campo de cultivo, los cuales al estar presentes en el cuerpo de las mujeres estudiadas podrían ser los responsables de que también hayan registrado una disminución en la funcionalidad de sus riñones.

“Solamente se analizaron a base de 20 agroquímicos, los que siempre hubo fueron glifosato, siempre lo orinaron, y 2-4D, esos están constantes. La mujer aunque siembre o no siembre, coseche o no coseche, orina glifosato y 2-4D. Ahorita ninguna presenta daño aunque su estadío de funcionamiento renal en la mitad sí se agravó, o sea sí fueron empeorando sus resultados de funcionalidad renal”.

Castillo Cuéllar lamentó que quienes les venden los agroquímicos no las informen sobre cómo utilizarlos, máxime al tratarse de una población con baja instrucción académica, pues incluso entre las mujeres analizadas había casos de analfabetismo.

“Los niños juegan con los envases vacíos de los agroquímicos, compran porrones de unos cinco o seis litros y los tienen ahí en la casa donde cocinan. No llegan los servicios médicos, no llegan muchas personas que deberían de llegar pero compañías trasnacionales sí llegan y sí los informan de qué deben utilizar cada año, porque cada año hasta cambian de mezcla”.

El estudio fue dirigido por el médico Felipe Lozano quien ya ha documentado previamente presencia de pesticidas en orina de niños de Agua Caliente, donde la incidencia de enfermedad renal supera a la registrada en Jalisco y, por lo cual, se declaró en 2017 una epidemia de este padecimiento en Poncitlán, que se relaciona con múltiples factores ambientales y pobreza multidimensional.

Dato:

Entre 2.64 y 19.41 nanogramos de glifosato por litro de orina fueron los registros que se obtuvieron del herbicida en todas las mujeres estudiadas, parámetros de preocupación que se relacionan con daño renal y hepático

Violeta Meléndez