Basurero Los Laureles
Fotografía: Fátima Aguilar
Guadalajara, Jalisco.

Ante la posibilidad de trasladar el nuevo relleno sanitario del Área Metropolitana de Guadalajara a Tala, habitantes de ese municipio realizaron una caravana y una protesta para manifestar su desacuerdo.

Partieron de la entrada del municipio hacia la plaza principal para expresar su inconformidad con este proyecto, denominado “Centro de Economía Circular Tala”, el cual sustituirá al basurero de Los Laureles, pero que causó sorpresa entre los vecinos porque ninguna autoridad les había informado de él.

José Padilla, habitante de la comunidad de El Refugio, ubicada a dos kilómetros del terreno donde se prevé construir el nuevo basurero, explicó.

“Nosotros, en el pueblo, tenemos unos nacimientos de agua, en la cual la población consume agua directa de los nacimientos de agua. La primera contaminación sería los mantos freáticos, del subsuelo y al contaminarse el subsuelo, los mantos freáticos estarían contaminados, por lo tanto vamos a padecer una serie de enfermedades”.

La comunidad de El Refugio cuenta con siete mil habitantes y dos pozos profundos de agua potable, que también temen sean contaminados, así como la población de Los Ruiseñores, y el Río Salado, el principal afluente de la Presa de La Vega.

El sitio donde se proyecta es un ejido de 38.5 hectáreas, donde incluso la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Terriotorial (Semadet) ya emitió la manifestación de impacto ambiental y los vecinos comenzaron a observar los trabajos de desplante con maquinaria por parte de Caabsa Eagle.

José Padilla afirmó que los problemas ambientales y de salud que conocen en los habitantes de El Salto y Tonalá, ocasionados por Los Laureles, los hacen rechazar completamente que sea llevado a Tala este nuevo relleno.

“Las casas (cercanas a Los Laureles), se depreciaron totalmente, el ser humano se depreció por las enfermedades que se están desarrollando en esa zona y en esa región por la contaminación a través de la basura. No queremos que nuestras familias se nos enfermen, preferimos morir de Covid-19 en forma rápida que estar agonizantes durante muchos años por enfermedades causadas por intoxicación de la basura”.

En el kiosco de la plaza principal, los habitantes manifestaron su inconformidad con este nuevo relleno. Así lo compartió Gabriela Vega, ambientalista y habitante:

“Si lo hicieron calladamente es por algo, en la autorización que emitió la Semadet el 7 de julio, en un apartado dice: tiene 20 días hábiles para notificar a la ciudadanía de este proyecto. Alguien lo supo, por eso estamos aquí”.

Fatima Aguilar