Imagen: UDGTV

Justa: sus hijos no Honduras, en el corazón

Texto y podcast: Jade Ramírez Cuevas V.
Portada: Albergue de Migrantes El Refugio
Música: Fabián Machuca
Diseño Gráfico: Roberto Medina

Guadalajara, Jalisco.

Es una realidad que Guadalajara dejó de ser una ciudad transmigratoria a un destino seguro para personas emigrando desde centroamérica o Haití y establecer su residencia, por razones humanitarias, en esta ciudad. ¿Pero cómo vive el día 8 de marzo una madre hondureña sin sus hijes?

Si le digo 8 de marzo a Justa, me mira muy extrañada por la pregunta y moviendo la cabeza de un lado para otro, pues por su mente no se le viene nada.

Recuerda que a los 14 años quedó embarazada por primera vez sin planearlo; que su pareja padre del primer hijo e hija, la golpeaba sin cesar mientras vivieron juntos.

El recuerdo más vivido que tiene es cruzar la frontera sur y quedarse dormida en el tren hasta despertar en Guadalajara esperando estar en Monterrey, con la desagradable novedad de que sí estaba en México pero ahora se adapta a vivir a cómo dé lugar en esta perla tapatíaQuería trabajar un tiempito, sacar papeles. Casi no me acostumbro, pero allá dejé a mis niños. La niña tiene 6 y el varoncito tiene 11 y ya estoy aquí, ahora tengo que seguir”, comenta resignada.

Cuando platiqué con Justa ya llevaba más de dos horas en el albergue El Refugio, en Tlaquepaque: había varones haitianos reposando y ella lavaba ropa. Las demás mujeres de origen haitiano estaban por la ciudad consiguiendo empleos temporales y no suelta de la mente a sus hijos “Sí pienso traerlos cuando ya esté bien, quiero traerlos para acá, En este camino una sufre demasiado: hambre, frío. Y miedo, cuando veníamos quisieron asaltarnos. Antes de la pandemia había mucho trabajo pero ha pasado eso y lo que hay es solo violencia ¿Y para qué?.

Justa cumplió 27 años y con aplomo me cuenta por qué está acá; no huye de alguien sino de algo: la violencia sistemática para una chica que ni siquiera sabe escribir su nombre pero está decidida a aprender en este nuevo momento de su vida “Quiero ser algo en mi vida, yo no trabajo en la computadora porque no sé escribir, de asear y de cocina es lo único que sé, cuando mi mami murió, mi papi me puso en la escuela pero no quise seguir el estudio y ahora si lo necesito porque ni mi nombre puedo poner en el papel”.

– Cadena de cuidadoras –

Su hermana mayor quien vive “felizmente” casada y ahora se hace cargo de la hija de Justa, fue quien la crió desde niña. La hermana tenía solo 13 años cuando asumió la figura materna. Para Justa es su modelo a seguir, en quien confía tanto, que le dejó a la hija por quien cada día se para con una meta: trabajar, ganar dinero y reencontrarse.

A Justa le atraviesa un dolor previo a la migración desde centroamérica a México y es la muerte de su padre pero la confianza la depositó en su hermana mayor para el cuidado de sus hijos “El varoncito no está con mi hermana, está con el papa. La niña sí, de cuando yo trabajaba mi hermana se acostumbró a la niña, y ella me dice “por nada del mundo te doy la niña” me dice no te la estoy quitando y le digo no hermana, yo sé que no, la niña es un amor conmigo. Ella quiso quedarse y no puedo hacer nada”.

– Machismo –

La pareja con quien tuvo un hijo y una hija, bebía sin responsabilidad. Ella como otras mujeres migrantes de Centroamérica, confiaba en que Dios haría remedios. Jamás pasó.

No recuerda con exactitud si se enamoró pero sí que confiaba en la Iglesia de Cristo Monte Sión donde rogaba porque una noche, como si nada, el padre de sus crías dejaría de violentarla. Al separarse expuso las razones ante un juez familiar a dónde fue para pelear la custodia de su hijo mayor.

Por inverosímil que resulta por el contexto de violencia intrafamiliar, psicológica y económica a la que Justa estaba sometida desde los 14 años, en la separación, el juez familiar le preguntó al menor de edad ¿con quién te quieres quedar?

Y no eligió a la madre, por eso reflexiona con tristeza lo difícil que ha sido ser mamá cuando no lo deseó ni planeó: “Del niño me sentía estresada, más que aquel llegaba bolo pegándome, un infierno.”

¿Alguna vez se disculpó contigo?

-Sí, es costumbre…pero solo decía disculpa perdonarme y después otra vuelta, nos pijaos y amanecía toda adolorida.

– Y para acabarla de… una pandemia –

La pandemia de la COVID-19 ha evidenciado que “no hay voluntad” para atender la violencia de género en Honduras, donde cada dos horas una mujer es agredida, según los reportes de organizaciones civiles de aquel país.

El Sistema Nacional de Emergencia 911 en Honduras, entre enero y octubre de 2021 reportó 38 mil 988 llamadas de violencia doméstica y 51 mil 53 de violencia intrafamiliar.

La Asociación Calidad de Vida, exhibe la indiferencia política, la criminalización del movimiento feminista por parte del Gobierno, la influencia de la Iglesia y la falta de investigación, como las razones por las que se repiten los patrones de violencia a la niñez y las mujeres.

La cadena de violencias no se rompe al emigrar. Las mujeres de centroamérica son orilladas a emigrar “juntándose” con un hombre desconocido para disminuir las posibilidades de ser víctima de violencia sexual y acoso por otros migrantes, policías y grupos de la delincuencia organizada.

¿Y qué onda con el amor?

– Sí me enamoro pero ahora ya no, ya no creo en los demás. Por una se deja llevar y a la hora de la hora le dan, pum, donde más duele. Les digo a las mujeres si es lo mejor para uno, mejor apartarse. Yo le digo al compañero con el que andamos si quieres sigue para adelante, váyase, sigo aquí saco mis papales, yo he tenido vida sola y sé vivir sin hombre, te dejó tu camino libre.

Justa ya es habitante de la zona metropolitana de Guadalajara, ha iniciado sus trámites de visado para regularizar su estancia en el país donde cada día se asesinan 11 mujeres, México.

Le pregunto por la conmemoración del 8 de marzo, el día internacional de la mujer que se ha vuelto icónico para la lucha feminista y su respuesta es simple: la marea no llegó a los 14 años cuando quedó embarazada sin desearlo, ni ahora en su condición de refugiada en Guadalajara.

-¿Qué es para ti el 8 de marzo, el día internacional de la Mujer?

¿Cómo así?

-Por el 8 de marzo, hay manifestaciones, hablan de los derechos de las mujeres el 8 de marzo qué pasa?

-No, nada, nada.

Si a Justa se le mira por avenida Juárez, en el centro de Tlaquepaque, la zona industrial o como trabajadora doméstica en colonia de ricos, difícilmente alguien reconocerá que es migrante en situación de precariedad, que viene de largos duelos y extraña cada día a su hijo e hija, menos que le queda una cadena más por romper.

En Honduras la llegada a la presidencia de Xiomara Castro como líder del Partido Libertad y Refundación, es un hito que Justa no vive, no le significa y tampoco le resuelve.

Jade Ramírez Cuevas Villanueva

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