Fotografía: Isabel Reyes.
Guadalajara, Jalisco.

“Contra todas las violencias, no callamos, no olvidamos, nunca nos fuimos”.

A ese grito, las feministas en Jalisco volvieron a tomar las calles de Guadalajara. Después de dos años de pandemia, que obligaron a la mayoría del movimiento a trasladar las protestas del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, a la virtualidad, un contingente más numeroso de mujeres salió a exigir justicia por las que ya no están, un freno a todas las violencias contra ellas y a evidenciar la deuda que tiene el Estado en esta materia.

“Aquí estamos de nuevo en las calles marchando, por las violencias que nos hieren, de frente todos los días, 11 feminicidios al día en México y más de 14 mil personas desaparecidas en Jalisco. Estamos hartas de que nos digan que no es para tanto”.

El contingente de mujeres se concentró desde las 3 de la tarde en la Glorieta de Las y Los Desaparecidos para los preparativos previos. Fueron las madres de víctimas de feminicidio y desaparición quienes encabezaron la marcha. A las 5 de la tarde partieron las feministas. Las víctimas al inicio, madres y menores después, luego la batucada y al final el resto de las manifestantes.

En medio de un fuerte dispositivo de mujeres policías, caminaron sobre Avenida Chapultepec, con carteles donde cada una plasmó sus miedos, sus exigencias, la violencia que han vivido y la sororidad con las que ya no están. Doblaron por Hidalgo, luego Federalismo y Avenida Juárez hasta llegar a la Plaza Imelda Virgen, donde también se ubica la antimonumenta para recordar la deuda del Estado con las mujeres víctimas de violencia.

Las familias de estas mujeres se colocaron al centro para dar sus testimonios. Comenzó la familia de Imelda Virgen, el primer feminicidio tipificado en Jalisco en 2012 y por el cual siguen en busca de justicia. Guadalupe Virgen exhibió el camino tortuoso institucional que han vivido en el proceso judicial y cómo este primer feminicidio quedó invisible en Jalisco.

“Por no conocer el lenguaje jurídico, rodearon a la familia en una audiencia pública con cinco policías armados porque consideraron que organizaron su portar unas playeras impresas era peligroso y que la CNDH dijo que el juzgado estaba en su derecho. Violencia institucional, la misma que no facilita a las familias el acceso a las carpetas de los casos de sus hijas, la misma que no explica, que se encuentra convenientemente rebasada, la que les dice ‘venga la siguiente semana, es que sabe, tenemos mucho trabajo’”.

A ese grito de justicia y el “no están solas”, el contingente las acuerpó y arropó. Guadalupe Virgen recalcó que la lucha dada por su hermana es también por todas quienes aún esperan justicia.

“Y sabemos que es a nombre de todas las niñas y mujeres que la violencia feminicida les impidió continuar construyendo sus vidas. Las honramos, las recordamos. Son ellas el motivo amoroso que nos empuja a provocar cambios que conserven nuestras vidas, que visibilizan los vicios de un sistema que no ha brindado justicia a las víctimas, porque queremos justicia”.

Cada una dio su testimonio sobre la desaparición o el asesinato de alguna hija, madre o hermana. La búsqueda que ellas realizan en fosas y en la ciudad porque saben que no hay voluntad institucional para hacerlo. La manifestación concluyó con cantos colectivos, al final resonó Canción Sin Miedo de Vivir Quintana: el himno feminista.

Fatima Aguilar

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