Discriminación por tener esclerosis múltiple
Fotografía: IMSS
Guadalajara, Jalisco.

Laura llegó al Centro Médico del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con la esperanza de que atendieran a su esposo, ya que tiene varios años combatiendo un cáncer que lo ha llevado a varias cirugías. Él fue internado antes de Navidad por una complicación, sin embargo, su atención ha sido un calvario.

La familiar, quien evitó hablar ante estos micrófonos por temor a represalias contra su marido, detalló cómo desde que ingresaron se le ha cambiado de bata un par de veces a pesar de que su condición genera continuos fluídos y desechos de sus heridas que provocan humedad y mal olor. Lo mismo ha sufrido con las sábanas de la cama, que deberían ser cambiadas con regularidad. Sin embargo, esto no es así.

La mayoría de las enfermeras han perdido empatía y humanidad, se queja, ya que ellas ni siquiera se acercan para hacer las maniobras necesarias para darle un poco de confort a su esposo. Señaló que ha preguntado en varias ocasiones cómo ayudarlas para cambiar sus sábanas o de bata y se limitan a responder que no hay ropería limpia, que espere y así pasan días sin ropa limpia para hacer los cambios necesarios en las camas de los enfermos.

En cuanto a las condiciones físicas de las instalaciones, asegura que van de mal en peor. En unos videos que comparte grabados por ella misma se ve cómo el área de séptico; es decir, el área donde se limpian los recipientes en donde los pacientes en cama defecan y orinan, está sucio, desordenado y la mesa o tarja donde se enjuagan se ve oxidada y carece de medidas sanitarias. En los alrededores de esa área también se logra percibir desaseo y desorden, además de pisos sucios, viejos y sin una adecuada higiene.

Las condiciones en las que el personal labora también son desgastantes, explica la familiar, ya que las mismas enfermeras se quejan de que no tienen insumos para atender a los enfermos, incluso equipo que tenían para ayudar, por ejemplo, a cerrar las heridas, ya no cuentan con ello, debido al recorte presupuestal por parte del Gobierno federal, además de que cuentan con pocas opciones de medicamentos para tratar las infecciones y que, además, son de mala calidad.

Y por si esto fuera poco, la pandemia por COVID-19 también provoca estragos en este hospital, ya que a decir del mismo personal, se están incrementando las incapacidades por los contagios y no hay personal que lo sustituya, por lo que la carga de trabajo a quienes permanecen al pie del cañón se va acumulando y provocando una pésima atención.

Rocío López Fonseca

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