Fotografía: Pablo Toledo.
Guadalajara, Jalisco.

Al ingresar al fraccionamiento Residencial Huerta Vieja no se sabe qué sentido es golpeado primero, la vista por la poca estética que guardan sus estructuras, el olfato por el olor a huevo podrido que emana de las aguas de drenaje o el tacto, por los cientos de insectos que salen de la crecida maleza para morder la piel de quién pasa por el rumbo.

Este desarrollo que cuenta con cerca de 5 mil viviendas, pasó a ser una estadística más de deserción de personas y que lo coloca a Ixtlahuacán de los Membrillos dentro de los 10 primeros lugares a nivel Nacional de casas abandonadas.

Huerta vieja es un fraccionamiento con menos de 10 años de edificación, pero que luce como si ya tuviera varias décadas, el origen de su soledad se debe a la falta de servicios, luz pública, agua, seguridad y el transporte son algunos de los motivos por los que las personas han dejado sus hogares.

Fotografía: Pablo Toledo.

La señora María Trejo ya dejó una casa en el fraccionamiento Olivos de Ixtlahuacán de los Membrillos por los mismos problemas que ahora padece en Huerta Vieja, indica que la falta de apoyo de las autoridades ha originado que el desarrollo se esté deteriorando y con ella las familias decidan dejar su hogar.

Pese a que los fraccionamientos de nueva creación en Ixtlahuacán de los Membrillos presentan problemas en la dotación de servicios, en algunas zonas del municipio se siguen edificando viviendas, por lo que vecinos del lugar piden parar obras hasta que les garanticen los servicios.

Pablo Toledo

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