Río Verde dejó de ser opción para surtir de agua a la presa El Zapotillo

El Río Verde, el afluente sobre el que confluyen los sueños de León y Guadalajara para resolver la crisis de agua, ha dejado de correr todo el año para convertirse en un afluente que nace y muere con cada temporal

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Guadalajara, Jalisco.

Este es el Río Verde, el afluente sobre el que confluyen los sueños de las ciudades de León y Guadalajara para resolver el problema de abasto de agua potable.

Señal informativa visitó cuatro sitios estratégicos del Río Verde para conocer si los volúmenes de agua son suficientes para llenar la presa El Zapotillo y abastecer del líquido a León, Los Altos y a la Zona Metropolitana de Guadalajara.

En el recorrido, quedó acreditado que los estudios del Gobierno federal sobre la disposición de agua de la cuenca están equivocados, porque el Río Verde ha dejado de correr todo el año para convertirse en un afluente que nace y muere con cada temporal.

Mientras que las actuales autoridades de Jalisco insisten en que es la única solución para calmar la sed de la capital del estado, en Guanajuato han buscado en dos ocasiones la construcción de presas para mediante un acueducto llevar el líquido hasta El Bajío.

Pero no son apuestas nuevas. Desde 1941 la Zona Metropolitana de Guadalajara volteaba hacia Los Altos y especialmente al Río Verde para construir aquí la presa de La Zurda en Cañadas de Obregón.

En 2003, durante el gobierno de Francisco Ramírez Acuña, Guanajuato y Jalisco acuerdan intercambiar agua a través de trasvases de cuencas, en un intento por terminar con la eterna disputa por las aguas del lago de Chapala.

En San Nicolás, municipio de Jalostotitlán, se construiría una presa con una cortina de 65 metros y un acueducto de 100 kilómetros para llevar agua a León. Una vez utilizadas, las aguas regresarían a Chapala por medio del río Turbio.

Habitantes de San Nicolás y San Gaspar se opusieron, y Ramírez Acuña cancelaría el proyecto. El primero de septiembre de 2005, la Comisión Nacional del Agua y ambos gobiernos estatales firman un acuerdo en el cual se determina la construcción de la presa El Zapotillo, en Temacapulín, municipio de Cañadas de Obregón.

Se trataba de una cortina de 80 metros que otorgaría 3.8 metros cúbicos por segundo para León, Guanajuato, y 1.8 metros cúbicos para poblaciones alteñas de Jalisco.

Pero el 16 de octubre de 2007, ya en el gobierno de Emilio González Márquez, se firma un nuevo acuerdo donde se determina aumentar la cortina de 80 a 105 metros, para que de esta manera pudieran destinarse 3 metros cúbicos de agua para la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Aunque la presa comenzó a construirse, tuvo que ser suspendida. El acuerdo de 2007 sería anulado mediante una controversia constitucional del Congreso de Jalisco. La Suprema Corte de Justicia ordenó que regresara la cortina a 80 metros como establecía el acuerdo de 2005.

Pero el fondo del problema radica en los volúmenes de agua del Río Verde y la duda sobre si serán suficientes para llenar una presa, dar agua a los Altos y a Guadalajara.

De acuerdo con estudios de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) sobre la disponibilidad de la cuenca, estiman que puede tener una capacidad de 16 metros cúbicos por segundo.

Sin embargo, para el presidente del Observatorio Ciudadano del Agua, Juan Guillermo Márquez, se trata de proyecciones con datos antiguos que se alejan de la actual realidad.

Los estudios revelaban que la región de Los Altos reduciría su población 26 %, pero creció 38 %; además que la evaporación en la cuenca ahora es tres veces mayor que las lluvias que caen en la zona.

Por eso, Juan Guillermo Márquez considera que las estimaciones de almacenar 911 millones de metros cúbicos en la presa El Zapotillo y tener casi 9 metros cúbicos por segundo de agua para León, Los Altos y Guadalajara, es prácticamente imposible.

Esta es la parte 1 del especial de Carlos Martínez Macías, encuentra la historia completa aquí: Tras la huella del Río Verde

Carlos Martínez Macías
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