Fotografía: EFE/Hilda Ríos.
Puebla, Puebla.

Aunando tradición e innovación, las esferas artesanales de Chignahuapan son hoy un elemento fundamental para adornar los árboles de Navidad e iluminar los hogares y los locales comerciales de todo México e incluso del mundo.

Con una tradición de más de un siglo de historia, en este pintoresco municipio ubicado en Puebla cientos de familias trabajan a lo largo del año para tenerlo todo listo para las fiestas decembrinas, ya que esta época les brinda su principal sustento económico.

Brillantes o mates, y de todos los colores, tamaños y formas, estas esferas van a gusto del consumidor y brindan alegría y júbilo.

Compras y más compras

Las calles de este pueblo parecen ríos de gente a partir de la segunda quincena de noviembre, cuando los transeúntes abarrotan las calles para recorrer cientos de negocios donde se ofrecen diferentes productos.

Estos van desde la esfera tradicional, redonda y de diversos colores, a las más decoradas o rellenas de algún material como paja, plumas u hojas de maíz.

Las hay incluso más sorprendentes: como aquellas con forma de personajes de caricaturas (dibujos animados) o las que son como un globo aerostático con luz en su interior.

Un proceso muy cuidado

En entrevista con Juana Solano Cruz, encargada de producción en el taller Esferas Campanita compartió que tiene 25 años dedicándose a la elaboración de esferas, sintiéndose orgullosa de llevar alegría a los hogares nacionales e internacionales con su trabajo.

“Es muy bonito saber que nuestras piezas se van muy lejos y que alegran los corazones de miles y miles de mexicanos y, por qué no, hasta de extranjeros. Y es satisfactorio decir ‘esa pieza la hicimos nosotros y ya la vi en tal lado’. Una se queda con un sabor de boca excelente”, agregó.

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