Fotografía: Transmisión en redes sociales
Guadalajara, Jalisco.

Con la entrega simbólica de la medalla “Carlos Fuentes” al escritor cubano, Leonardo Padura, se abrió el Salón Literario de la FIL, que tendrá charlas con diversos autores en los siguientes días.

Leonardo Padura (La Habana, Cuba 1955) autor de la novela “El hombre que amaba a los perros”, una indagación histórica sobre Ramón Mercader, el asesino de León Trotsky, expresó el honor que le produjo recibir la medalla y abrir el Salón Literario, ahora de forma virtual.

El presidente de la FIL, Raúl Padilla López, resaltó la obra de Padura.

“Este año nos congratulamos en homenajear a un gran narrador, periodista, ensayista y guionista, considerado inequívocamente como una de las grandes plumas del continente no es despilfarro mencionar que además es uno de los escritores iberoamericanos más reconocidos. Su creatividad, agudeza e ingenio narrativo lo han hecho merecedor de reconocimientos con el Princesa de Asturias de las Letras”, enfatizó.

La periodista Silvia Lemus, quien fue pareja de Carlos Fuentes, explicó que la medalla en honor al escritor mexicano, se da hoy a Padura solo en forma simbólica.

“De manera simbólica se le otorga la medalla “Carlos Fuentes” que se inauguró en la Feria de 2012. Querido Leonardo, en el momento que las circunstancias lo permitan te haremos entrega de esta medalla físicamente”, explicó.

En un video que grabó desde La Habana, Leonardo Padura relató el proceso que siguió para escribir en 2009 la novela “El hombre que amaba a los perros”, y como escribió también sus obras literarias “Herejes” y “La transparencia del tiempo”.

Mi experiencia como escritor de novelas históricas es la de un escritor que no pretende crear novelas históricas, solo soy alguien que a través de las palabras y las tramas intenta lo mejor que puede y sabe, entender que es lo que hay arriba, lo que hay abajo, lo que ha habido antes y hasta que es lo que habrá después y lo refleja en el presente o en el pasado histórico”, relató.

Al final, Padura confió que “no hay fórmulas para escribir novelas históricas”. Simplemente se trata de hacer una lectura de la historia, “con la intención de iluminar el presente y así tratar de entenderlo si eso fuera posible”.

Ignacio Pérez Vega