Andrés Roemer
Fotografía: EFE/José Méndez/Archivo
Ciudad de México, México.

El diplomático mexicano y escritor Andrés Roemer, acusado de abuso sexual por decenas de mujeres y prófugo en Israel, afronta una segunda orden de arresto por violación, informó este viernes la Fiscalía General de Justicia de Ciudad de México (FGJ-CDMX).

“Hemos obtenido una segunda orden de aprehensión en contra de esta persona por su probable participación en el delito de violación”, declaró Ernestina Godoy, titular de la Fiscalía capitalina, en un informe a medios.

La primera orden de captura de Roemer, quien fue cónsul de México en San Francisco, se consiguió el 5 de mayo a petición de la Fiscalía de Investigación de Delitos Sexuales.

“Ya lo buscamos con el apoyo de las autoridades federales, como la Fiscalía General de la República (FGR), para que rinda cuentas ante la Justicia”, aseveró Godoy.

Las acusaciones contra el diplomático comenzaron en febrero, cuando la bailarina Itzel Schnaas lo acusó de agresión sexual.

Roemer en un inicio negó “rotundamente” en Twitter la primera acusación, pero después borró sus cuentas de redes sociales tras acumularse más de 10 denuncias en un solo mes.

La agrupación Periodistas Unidas Mexicanas (PUM) ha recopilado más de 60 historias de mujeres que afirman ser víctimas de algún tipo de violencia de Roemer.

Sus presuntas víctimas aseguran que el también filántropo solía mencionar que era amigo del empresario Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, canal de televisión en el que trabajaba.

Pese a las órdenes de aprehensión, el artista de origen judío ha negado que esté “escapando”, pero se encuentra en Israel, país que no tiene un acuerdo de extradición con México.

“Hemos solicitado a Interpol México la emisión de la ficha roja y estamos preparando todo para solicitar su extradición al Estado de Israel, esto bajo el principio de reciprocidad internacional”, aseguró Godoy.

Roemer ha despertado marchas feministas en su contra e, incluso, el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, su casa estuvo blindada ante la posibilidad de que grupos inconformes la vandalizaran.

Según las víctimas, el diplomático tenía siempre el mismo “modus operandi”: con excusas laborales citaba a sus presuntas víctimas en su casa y después de un breve rato hablando de trabajo comenzaban los tocamientos e insinuaciones para, finalmente, en la mayoría de los casos, ofrecerles dinero.

Su caso ha despertado indignación en un país en el que asesinan a al menos 10 mujeres al día, según ONU Mujeres.

Tan solo en las primeras dos semanas de mayo, la Fiscalía de Ciudad de México ha llevado a proceso a 47 agresores de mujeres, incluyendo dos feminicidios, asesinatos por razones de género.